Los campus deportivos se abren paso en verano

07/06/2019

La época estival es una de las preferidas por los niños y niñas para dedicar más tiempo a sus actividades favoritas.

Al igual que las clases, las actividades extraescolares sufren un parón durante el verano que hace que, en muchas ocasiones, los niños y niñas dejen de practicar deporte. Así pues, además de los tradicionales campamentos de verano, en los últimos años se han puesto en auge los campus deportivos, en los que se realiza una inmersión o bien de estilo monotemática o bien de multideportes.

En este sentido, las escuelas deportivas de verano combinan la actividad física con el aprendizaje. En ellos los niños y niñas adquieren valores como el esfuerzo o el compañerismo, a la vez que establecen un hábito deportivo.

Los campus deportivos se abren paso en verano

Además, para los adultos, estos campus también ofrecen la posibilidad de, al igual que los campamentos, tener a los hijos ocupados durante algunas horas del día, que faciliten la conciliación familiar durante el verano. Entre los beneficios que se pueden encontrar son:

1. Aprendizaje de valores. A través de la práctica del deporte se aprenden un sinfín de enseñanzas y valores positivos muy útiles más allá del ámbito en el que se desarrollan. Además, en los deportes colectivos se trabaja en equipo y, en los campus, este es uno de los puntos que más se potencia. El trabajo en equipo ayuda a esforzarse para conseguir el bien común por encima del triunfo individual, algo siempre positivo tanto en el terreno de juego como en la vida.

2. Ayudan a socializar. Los campamentos deportivos suelen dejar atrás la timidez de los niños. Al tratarse de ejercicios de grupo, su comunicación y capacidad de relacionarse mejora notablemente. Los niños y niñas construirán nuevas amistades que les ayudarán a perder la vergüenza. Además, dejan de lado -en cierto modo-, la dependencia hacia los padres y ganan en autonomía.

3. Mejoran la salud. Practicar deporte es una de las mejores formas de educar a un niño o niña en la importancia de estar en forma y sano. Además, no solo es saludable para el cuerpo sino que también lo es para la mente. El deporte genera endorfinas en el organismo y libera tensiones. Además, de combatir el estrés.

4. Mayor concentración. Más allá de los beneficios del deporte en los niños y niñas físicos y sociales, los campus deportivos también mejoran la concentración de los más pequeños. Durante los ejercicios se les enseñan unas pautas y unas normas que deben recordar. Esa capacidad de memoria y concentración la trasladarán también en los estudios.

5. Son divertidos. Aunque se esté aprendiendo una disciplina deportiva, no hay que olvidar que se trata del verano y que es el tiempo ideal para que los más pequeños disfruten del ocio en su tiempo libre. En este sentido, en los campus deportivos los niños y jóvenes se divierten. El objetivo es que aprendan mientras se lo pasan bien, sin que la disciplina sea algo rígido. Los asistentes disfrutan jugando y aprendiendo, algo que a veces con las tareas escolares no se consigue.