«Las políticas de igualdad no son prescindibles. Hay que cumplir las leyes»

17/01/2020

María José Rodríguez, vicerrectora de la Universidad de Alicante, defiende en la ULPGC la introducción integral de la perspectiva de género en la enseñanza superior para «acelerar los procesos de innovación y desarrollo» en las universidades. «Hemos avanzado poco», reconoce.

Las políticas de igualdad no son prescindibles. Hay que cumplir la ley», afirmó ayer la doctora María José Rodríguez Jaume, vicerrectora de Responsabilidad Social, Inclusión e Igualdad de la Universidad de Alicante. A su juicio, las políticas de igualdad «modernizan» la universidad y coloca a estas instituciones educativas «en una situación privilegiada para la innovación».

Así se manifestó durante una charla en la sede institucional de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) organizada por la Unidad de Igualdad de esta institución.

Rodríguez Jaume aseguró que las universidades españolas están «por encima» de la media de las universidades europeas en igualdad, algo que demuestran los indicadores que manejan «distintos organismos», y este avance, añadió, «que se ha producido en la reducción de las brechas de género en las universidades españolas es significativamente mayor que en otros contextos en los que no hemos tenido políticas tan innovadores en materias de igualdad».

En este contexto, continuó la vicerrectora, «un elemento muy importante ha sido la implantación obligatoria de las unidades de igualdad en las universidades» españolas.

La vicerrectora de la Universidad de Alicante explicó ante un reducido número de miembros de la comunidad universitaria de la ULPGC el origen de las políticas de igualdad en entorno universitario, que comenzaron a implementarse hace ya varias décadas. «Primero fueron estrategias puntuales. A finales de los años 90 se impulsaron como política transversal y ahora las entiendo como una estrategia global alineada a la agenda 20-30. Las políticas de igualdad son una ‘política-palanca’, una fuerza simbólica y de cambio que permite acelerar los procesos de innovación y si se hace dentro de la universidad repercute en el entorno social, regional y global», afirmó.

Preguntada sobre la lentitud con la que avanza la igualdad pese a todo, Rodríguez Jaume reconoció que los cambios van «poco a poco» y que a todos «nos gustaría que estuvieran para ayer». No obstante, abundó, «las universidades españolas son punta de lanza, las que más hemos acortado la brecha de género en comparación con el conjunto europeo. Hemos avanzado poco, pero los cambios estructurales catalizan o aceleran otro tipo de sinergias».

Rodríguez Jaume ofreció su charla en el aula de Piedra de la ULPGC, donde lucen los retratos de los 38 hombres doctores honoris causa de la universidad pública grancanaria y dos mujeres -aún no está el de María Emilia Casas-. En su universidad, Alicante, dijo, «ahora estamos en torno a un 20% de mujeres honoris causa y somos de las universidades que más tienen. Pero eso, además, eso se ha producido prácticamente a partir de 2008, cuando se implementaron las políticas activas de igualdad. Las unidades de igualdad han cumplido un papel muy importante, pero la historia pasada es la que es», lamentó.

Curiosamente en las universidades españolas el estudiantado es mayoritariamente femenino. «Y no solo eso. Ingresan más estudiantes mujeres y ellas acaban con mejores expedientes y más pronto en el tiempo. Verdaderamente la inversión de esa tendencia, y justifica las necesidades de políticas de igualdad para promocionar las carrera de las mujeres y también fuera, se da después. Te puedes quedar en la universidad y ahí se produce la inversión. En una disciplina acaban más mujeres, pero se incorporan o defiendan más tesis doctorales los hombres. Lo mismo ocurre en el mundo laboral. Ingresas en tu nicho laboral natural y el ingreso es mayor en los hombres que en las mujeres, y estas ocupan los puestos de trabajo más precario. Es kafkiano y solo se explica por los distintos roles, por cuestiones de género», afirmó.

Para corregir esta tendencia Rodríguez Jaume defiende las evaluaciones desde una perspectiva de género. «En mi universidad ahora no se aprueba ninguna normativa si no va a acompañada de un informe de impacto de género» porque hay que recordar, apostilló, «que no hay nada que sea neutro y las normativas que hacemos tampoco son neutras».

Rodríguez Jaume insistió en el «efecto multiplicador» y la «reducción de la ceguera de género» que acarrean las políticas de igualdad. También en los procesos de innovación. Y recordó que la investigación y el desarrollo en las universidades también debe tener en cuenta esta perspectiva porque ello contribuye al avance. De hecho, expuso varios ejemplos de investigaciones que, de no tener en cuenta las diferencias entre mujeres y hombres hubieran dado resultados diferentes.

En cuanto a cómo se lo toma el profesorado Rodríguez Jaume recordó que la implementación de las políticas de igualdad en las universidades ha sido «un proceso muy largo. Llevamos con esta red 10 años y se va creando una masa crítica muy importante», por eso, añadió, en general la respuesta es «muy positiva» porque hay «evidencia científica empírica» y negarla requiere sustentar las críticas « a través de la investigación».