Educación

La ULPGC vive una «situación dramática» por la falta de docentes

14/02/2019

El vicerrector de Organización Académica reconoce que la plantilla está mermada. Arrastran problemas para sustituir las bajas pues muchos asociados tienen otro empleo como trabajo principal.

La falta de docentes en Humanidades que denuncia el alumnado de Filología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) es extensivo a otras facultades, aunque no todas lo sufren en igual medida, reconoció ayer el vicerrector de Organización Académica y Profesorado, Luis Domínguez Boada, quien calificó esta carencia de «situación dramática».

Pero no es la única universidad de España con falta de profesorado. Según Domínguez Boada, la crisis, que ajustó al máximo los presupuestos en educación, unida a la escasa tasa de reposición que permitieron durante esos años los distintos gobiernos ha mermado las plantillas de forma sustancial.

En esa situación, continuó Domínguez Boada, «estamos trabajando a marchas forzadas» para paliar la merma de la plantilla docente, pero se añaden, como decía la vicedecana de Ordenación Académica de Filología, Ana María Pérez, «otras circunstancias» como la falta de disponibilidad de quienes integran la bolsa de sustituciones.

«Trabajamos a marchas forzadas. (...) En dos meses estarán contratados 30 doctores y doctoras»

«El año pasado se aprobó contratar a 30 doctores ayudantes y ya se ha contratado a la mitad. De aquí a dos meses esperamos que esté contratado el 100% de ellos», señaló Domínguez Boada. Para el próximo curso, además, se sacarán «63 plazas a tiempo completo» y ese «es el cambio fundamental que hará que la ULPGC vaya cubriendo la docencia», añadió. El problema que ha retrasado las nuevas contrataciones es que la ULPGC optó en los años de la crisis por contratar profesorado a tiempo parcial para cubrir las bajas. «Eso tiene una parte buena, y es que se atrae a la universidad a profesionales de reconocido prestigio», pero, por otro lado, «lo malo es que todos tienen un trabajo principal y su docencia está marcada por el trabajo», continuó el vicerrector. «Eso es lo que ha pasado en Filología. Las listas de reserva tienen a muchas personas que se han baremado, pero no pueden coger la docencia por el horario». Boada ha reconocido en muchas ocasiones que la ULPGC arrastra un déficit de 300 profesores y le preocupa porque ahora «el alumnado está sufriendo las consecuencias», señaló. Contratar a 30 docentes «no es suficiente, ni 65 tampoco, pero ponemos las bases para que dentro de tres años el problema sea menor y el equipo rectoral se encuentre una situación mejor».

La universidad pierde cada año a 25 titulares por las jubilaciones

Domínguez Boada, afirmó que aunque la crisis «puede haber pasado», en la universidad sus consecuencias tardarán «cinco, seis o siete años en lograr en aliviarlas». Porque a la falta de docentes que actualmente sufre la ULPGC se suma que «se han ido profesores en muchos casos muy buenos y formar a un docente no es sencillo», añadió. Por eso, dijo, «tenemos que tener perspectiva. Yo no puedo estar pensando en las clases de mañana sino en cuatro cursos académicos. Tenemos que remediar las carencias de la plantilla porque cada año se jubilan 25 profesores, dentro de tres ya no faltarán 300, sino más», añadió. En estos momentos, recordó Domínguez Boada, la plantilla de la ULPGC está tan mermada «que no podemos hacer frente una baja de un día para otro». Por eso en Filología, se están repartiendo asignaturas «entre varios profesores» cuando no se ha unido en un solo grupo a los dos turnos.

Junta de Personal.

La Junta de Personal Docente de la ULPGC comparte la preocupación del vicerrector y critica el que se optara por las contrataciones de profesorado asociado. «No solo es la vejez de las plantillas. También está la cuestión de la política de plantillas que se está siguiendo en las universidades. Y no es tanto echar la culpa al rectorado sino al descuido por parte del Gobierno de Canarias», afirma el presidente de la Junta de Personal de la ULPGC, Antonio Rodríguez.

«Yo creo que no se puede jubilar un catedrático y sustituirlo por tres o cuatro docentes a tiempo parcial, muchos de ellos con contratos basura, falsos asociados que no sacan ni para pagarse el autónomo. Por eso se va a resentir la calidad docente», añadió Rodríguez.

«Se ha llegado a contratar a profesorado asociado que no llega a finalizar un cuatrimestre», afirma Rodríguez quien recuerda que en 1995 el Gobierno de Canarias pactó una ley de plantilla con los sindicatos y las universidades «para intentar tener una serie de funcionarios lo suficiente alta como para poder impartir la docencia que había que impartir y creando las condiciones de una docencia profesional». En la actualidad la ULPGC cuenta con 1.653 docentes. De ellos 788 es personal funcionario y 865 es laboral. Es decir, el 52% del profesorado no es funcionario. «En algunos departamentos de Derecho el número de asociados supera en un 300% a los funcionarios», dijo.

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