Foto de archivo de escolares que no guardan relación con la noticia. / Carrasco

Las familias denuncian la segregación del alumnado del Aula Enclave

La federación de Ampas Galdós reclama la verdadera integración de los niños y niñas durante los recreos y el comedor

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

La Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Gran Canaria. FAPA Galdós, reclama a la Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias la verdadera integración del alumnado de Aula Enclave y denuncia las condiciones de desigualdad y segregación de esta modalidad de aula que no integra al alumnado ni en los tiempos de recreo ni en el servicio complementario de comedor.

Las Aulas Enclave (AE) son unidades de escolarización en centros educativos ordinarios, en las que se proporciona respuesta educativa al alumnado con Necesidades Educativas Especiales (NEE). Se escolarizan de manera preferente en las AE al alumnado con estas condiciones que pueda participar en actividades realizadas por el resto de escolares del centro. Sin embargo, en la práctica, el alumnado es segregado y no integrado en rutinas diarias de los centros.

El presidente y la vicepresidenta de Fapa Galdós, Sergio de la Fe y Rosa Delia Jiménez, respectivamente, se reunieron este viernes con el director general de Ordenación e Innovación Educativa, Gregorio Cabrera, a quien expusieron una tabla reivindicativa que garantice una eficaz integración del alumnado, cumpliendo con el objetivo y filosofía que inspiró la puesta en marcha de las Aulas Enclave en Canarias.

«Canarias fue pionera hace décadas en la puesta en marcha de estas unidades en la escolarización ordinaria, pero el sistema no ha evolucionado desde entonces. El objetivo de las Aulas Enclave es integrador, no se crearon para ser guetos dentro de los colegios», señaló Sergio de la Fe.

Durante la reunión, Rosa Delia Jiménez expuso la situación «especialmente sangrante» para el alumnado que ha desarrollado sus primeros años escolares en las aulas ordinarias. «En el momento en el que su desarrollo educativo no alcanza la media y debe pasar al Aula Enclave es completamente segregado de sus antiguos compañeros con los que ya no puede ni acceder juntos al centro, ni jugar en el recreo, ni socializar en el comedor. Ellos y ellas no entienden por qué ahora son distintos», explicó.

Narró además que, en algunos casos, este alumnado accede a los centros «por puertas traseras y en horarios distintos». En lo que respecta al transporte escolar, que en ocasiones es compartido por varios colegios, «hay alumnos que pasan casi tres horas en la guagua desde que salen del colegio hasta que llegan a sus casas».

Comedor escolar, oportunidad perdida

Históricamente el alumnado de Aulas Enclave no ha sido integrado en el servicio complementario de comedor. El planteamiento de la Consejería de Educación es que la alimentación es una 'concreción curricular', por lo que el alumnado desarrolla esta actividad dentro del horario lectivo (en la última hora de clase). Entre el alumnado de Aula Enclave puede haber alumnado que es completamente autónomo para comer, como alumnado que requiere del apoyo de un auxiliar educativo. Todos, sin excepción, disfrutan del servicio de comedor durante la jornada lectiva y están obligados a abandonar el centro una vez que esta concluye. Por tanto, no se integra al alumnado del Aula Enclave con el resto del alumnado en el servicio de comedor.

«No se puede considerar que el sistema del Aula Enclave sea inclusivo cuando se desaprovecha esta oportunidad. En lo que tiene que ver con el servicio de comedor el alumnado es «segregado» y no «integrado», todo lo contrario a la filosofía del Aula Enclave», denunció Jiménez.

El servicio complementario de comedor para el resto del alumnado se desarrolla en las dos horas siguientes a la salida del centro. Las familias de Aula Enclave pagan el servicio complementario de comedor en igualdad que el resto de familias del centro (con el mismo cálculo de renta). Sin embargo para estas familias no es un «servicio complementario» ni pueden disponer de las mismas dos horas de margen que el resto de las familias.

«Es incoherente. O es una concreción curricular en horario lectivo y por lo tanto las familias no deberían pagar el recurso, o es un 'servicio complementario' y debe prestarse en las mismas condiciones que el resto de alumnado», consideró la vicepresidenta de FAPA Galdós.

Impedimentos a la conciliación

El servicio complementario de comedor constituye una herramienta fundamental en la conciliación de la vida laboral, familiar y educativa que da un margen de dos horas entre el fin de la jornada lectiva y la salida del servicio de comedor. Para aquellas familias que requieran de un margen mayor, las AMPAS gestionan servicios como salida tardía y actividades extraescolares, que abarcan desde la salida del comedor hasta incluso las 18.00 horas (según la demanda de cada centro). Al tener que abandonar el centro obligatoriamente al finalizar la jornada lectiva, y no poder permanecer durante el horario de comedor, el alumnado no puede «empatar» con las actividades y servicios ofertadas por las AMPAS. «Cuando la familia no tiene fórmulas para conciliar, uno de los progenitores debe renunciar a su desarrollo laboral, y normalmente son las madres quienes ven truncada su vida profesional», añadió.

Covid-19, mayor discriminación

El alumnado con NEE asiste ordinariamente al Aula Enclave y se integra en su grupo de referencia (curso de infantil, primaria o secundaria que le corresponde por edad) para determinadas asignaturas o materias (educación física, plástica, etcétera). Desde el curso anterior (2021/2021) el protocolo COVID19 de la Consejería de Educación mantiene el Aula Enclave como grupos de convivencia estable (burbujas) y el alumnado no ha vuelto a integrarse en sus grupos de referencia.

«Sin embargo los docentes especialistas de distintas materias si pueden romper los grupos de convivencia estable para impartir sus clases», denunció Jiménez quien reclama que de manera inmediata, y dada la buena evolución de la pandemia, se den las instrucciones precisas para que se modifiquen los protocolos y el alumnado pueda seguir desarrollando su proceso educativo.

Por su parte, el director general de Ordenación e Innovación Educativa, Gregorio Cabrera, expuso que algunos de estos cambios requieren de un esfuerzo inversor que «en estos momentos no es posible». Explicó que en los dos últimos años se ha cuadruplicado la inversión en este área educativa, pasando de los tres a los doce millones anuales, destinados fundamentalmente a la puesta en marcha de nuevas aulas.

Sin desmerecer ese esfuerzo inversor, Delia Jiménez destacó la importancia de que, cuanto antes, se dicten medidas que avancen en la verdadera integración, especialmente en el caso del alumnado que por su perfil «puede compartir muchas más actividades con el resto del alumnado de los centros».

El director general se comprometió a gestionar con la Consejería de Sanidad el cambio necesario en los protocolos COVID19 en el caso de las Aulas Enclave y manifestó su voluntad de mantener nuevas reuniones con los representantes de la Federación.