La FP se convierte en la enseñanza con más tirón entre los jóvenes

Estos estudios mejoran en 14 puntos la empleabilidad de la ESO y han demostrado ser un escudo contra el paro en la crisis de la covid

Alfonso Torices
ALFONSO TORICES Madrid

El rostro de la Formación Profesional ha cambiado radicalmente en España. Cada vez hay más datos que demuestran que el país ya está muy lejos de aquel prejuicio social extendido que defendía que el Bachillerato y la universidad eran para los listos y la FP para los demás.

Más bien pasa casi lo contrario. Se ha comenzado a dar la vuelta a la tortilla. La ampliación de la oferta de estudios de FP, su cada vez mayor conexión con las necesidades empresariales y la alta empleabilidad de sus titulados ha hecho que estos ciclos cada vez tengan mayor tirón en España y que en muchas especialidades falten plazas. El curso pasado, de hecho, fueron los estudios postobligatorios que, con mucha diferencia, más crecieron entre los chicos que buscaban mejorar la formación básica de la ESO.

El aumento de su atractivo entre los jóvenes parece evidente. Las matrículas de todos los estudios postobligatorios -ciclos formativos, Bachillerato y grados universitarios- crecieron una media del 4,8% en el curso 2020-21. Las de FP aumentaron el doble, un 9,2%. El crecimiento de los alumnos de FP fue casi tres veces mayor que el de las carreras universitarias (3,4%) y casi seis veces superior al de los de Bachillerato (1,6%), según el informe realizado por el Observatorio de la FP, impulsado por Caixabank. El gran aumento se dio sobre todo en los ciclos superiores -para muchos una alternativa clara a las licenciaturas-, aunque también en el grado medio, que cada vez quita más alumnos al Bachiller.

No se trata de una moda pasajera. Es una tendencia iniciada hace más de una década y consolidada durante la crisis financiera y la pandémica. En los últimos cinco años el aumento de los estudiantes de los diversos ciclos fue del 18,6%, pero es que en poco más de once años el crecimiento roza el 80%.

Los alumnos de FP españoles, casi 900.000, prácticamente se han duplicado desde 2009. Prueba del tirón, añade el informe de los expertos, es el aumento, aún insuficiente pero sostenido, de centros que solo imparten esta formación y, sobre todo, el gran crecimiento de los estudiantes a distancia. Un 16% más de estudiantes a distancia de ciclos medios en solo un curso y un 28% adicional de técnicos superiores.

Una de las razones fundamentales del repunte es la alta empleabilidad de los titulados de FP. No es una sensación, el análisis de Caixabank desvela que los graduados de ciclo básico y medio logran empleo 14 puntos más de los que solo han cursado la ESO. Pero, además de oportunidades labores, esta formación ha sido un escudo social durante la crisis laboral generada por la pandemia. En pleno período de destrucción de trabajos, con una aumento de la tasa de desempleo general del 1,5%, en el caso de la FP los parados solo crecieron un 1,3%. La ventaja la corroboran otros dos datos. La población ocupada con estos estudios creció un punto, pasó del 22,9% de los españoles al 23,7%, y entre las escasas ofertas de empleo las dirigidas a técnicos de FP subieron tres puntos. Pasaron de ser el 38,8% al 41,3%.

Una nueva ley en breve

Los retos, indican los expertos, son mejorar su conexión con los nuevos perfiles laborales, convertirlo en instrumento más eficaz contra el alto desempleo juvenil, aumentar los alumnos inmigrantes o con discapacidades (con tasas bajas), y lograr que más alumnas se formen en las áreas industriales y STEM, donde solo representan el 12%.

Los planes actuales apuntan a que la tendencia al alza de la FP, que reduce el grave problema de abandono temprano de los estudios que tiene este país, se va a consolidar. El Gobierno, con el respaldo de las comunidades autónomas, ha activado una apuesta decidida por la FP. Usará dos instrumentos. El primero, una Ley de Formación Profesional, que comenzará a aplicarse el próximo curso, que moderniza las enseñanzas, las acerca a las necesidades del mercado, multiplica el tiempo de aprendizaje y prácticas en empresas, fusiona la enseñanza reglada con la de desempleados y con el reciclaje de profesionales a lo largo de la vida, y flexibiliza mucho el acceso a la formación.

El segundo, su complemento, es un plan de inversiones para la creación de centros, de nuevas especialidades y la contratación de profesores y equipamientos, que tiene como objetivo ampliar el alumnado en 200.000 plazas y entregar a 3,3 millones de trabajadores y desempleados un certificado que acredite sus competencias y habilidades profesionales.