Cambio de auxiliares y educadoras en aulas de 0 a 3 años y en pleno curso, en Canarias: «Un auténtico disparate»
El 31 de diciembre termina el contrato del personal empleado con fondos europeos. Las familias piden que siga, al menos, hasta finalizar el año académico
El 31 de diciembre de 2025 marcará un antes y un después en algunas aulas canarias de Educación Infantil de 0 a 3 años. Y es que ese día finaliza el contrato de auxiliares educativos y de educadores infantiles, empleados con fondos europeos para fomentar la escolarización temprana. El motivo es, precisamente, el agotamiento de esa financiación.
La Consejería de Educación «tirará» entonces de listas para la incorporación de nuevos profesionales, lo que puede suponer que, a la vuelta de las vacaciones de Navidad, los escolares se encuentren con su maestra y con dos 'extraños' más.
Lo cierto es que la ley establece que en esta etapa educativa deben trabajar en el aula una maestra, que ejerce como tutora, una auxiliar y una educadora. La medida no solo afecta a estos dos últimos perfiles, sino que también a auxiliares de servicios complementarios, cocineros y ayudantes de cocina. Los personas perjudicadas ascienden, así, a 469, de las que 191 son educadoras y 186 auxiliares, según datos de Educación.
La situación ha despertado gran incertidumbre entre las familias y la comunidad educativa, que piden a la consejería que encuentre la manera de mantener a los profesionales actuales, al menos, hasta finalizar el curso. José Miguel Triviña, que tiene a su hija en un colegio público de Gran Canaria, es uno de los padres afectados y resume la medida como «un auténtico disparate».
El padre pone el foco en lo «complicado» que fue el periodo de adaptación para su hija, que tras «dos meses muy duros», ya se despierta y manifiesta que quiere ir al colegio, no por el colegio en sí, sino por su maestra, educadora y auxiliar. Un proceso por el que puede volver a pasar en enero.
«Esto hasta con niños de 16 años es un disparate, porque no hay una estabilidad emocional, no hay una continuidad lectiva, pero con niños de dos años es una aberración», agrega, y repara en que si hubiera tenido esta información antes de matricular a la niña en el centro, «a lo mejor hubiera elegido otra opción».
Los afectados ascienden a 469, entre ellos cocineros, ayudantes de cocina y auxiliares de servicios complementarios
Un grupo de familias, tanto de Gran Canaria como de Tenerife, señalan en un escrito que con este cambio a mitad de curso se está vulnerando el principio de interés superior del menor recogido en la Ley Orgánica 1/1996.
Desde la Consejería de Educación llaman a la calma y explican que buena parte de este personal fue contratado a través del Servicio Canario de Empleo (SCE) al carecer el área de listas. Muchas de estas personas «seguirán en la consejería», pudiendo elegir el centro en el que trabajar o permanecer en el que ya están.
La situación es distinta para los contratados de forma temporal, pues su actividad concluirá con la fecha de fin de contrato, tal y como estipula la normativa. Luego, decidirán las listas.
S.V. (quien prefiere mantenerse en el anonimato) es la educadora infantil del colegio grancanario en cuestión y, al igual que sus compañeras afectadas, recibe el respaldo del centro y de las familias, que están dispuestas, incluso, a emprender acciones legales.
De hecho, a José Miguel le acompañan otros cuatro padres, Ali Essalat Al Lal, Gonzalo Rivera, Rubén Santana y Alejandro Vera. «Es algo que no podemos aceptar como padres, porque estamos condenando a nuestros hijos a sufrir. Apelamos a la parte humana de la consejería», expone Ali Essalat.
Por su parte, Gonzalo valora el trabajo efectuado por S.V. y sus compañeras, que han motivado a sus hijos a ir «contentos» al cole. Rubén no esconde el «miedo» que le generan estos cambios y sus consecuencias en los más pequeños, mientras que Alejandro resalta el carácter familiar del centro y la tranquilidad que supone dejar a los niños en manos de personas en las que se confía, como es S.V.
Las consecuencias en los escolares
S.V. lleva trabajando en el primer ciclo de Educación Infantil (aulas de 0 a 2 años) del colegio grancanario desde hace tres años, justo cuando se habilitaron los fondos europeos, a través de un programa estatal. Tanto el centro como las familias desean que S.V. continúe, al menos, hasta final de curso, y que no entre una persona nueva en su lugar tras las vacaciones de Navidad.
Lo solicitan, fundamentalmente, por el bienestar del menor, ya que un cambio abrupto a esas alturas del año puede suponer un descalabro para su adaptación, continuidad y desarrollo, pero también por la profesional, que cuenta con su propia situación personal y económica, con dos niños a su cargo.
«Es algo que no podemos aceptar como padres, porque estamos condenando a nuestros hijos a sufrir»
Ali Essalat Al Lal
Padre afectado
La educadora no puede evitar emocionarse ante su futuro próximo y no por ella, aclara, sino por su alumnado: «La etapa de Infantil, sobre todo de 0 a 3 años, es la más importante, está fundamentado por teorías como la del apego. Las figuras del docente, educador y auxiliar son las más importantes para este niño, son su vínculo, su referente, y por ello creo que este cambio va a generar un retroceso muy importante en los niños».
S.V. se refiere a retrocesos en el control de esfínteres, en niños que ya lo han logrado, trastornos del sueño o el hecho de que no quieran ir a la escuela, porque «no ven que el entorno sea seguro, porque esta figura que consideraban su seguridad emocional ya no está».
La educadora no arremete contra el futuro personal, que «seguro será bueno», lo que le preocupa es que no mantiene ni representa ese vínculo ya forjado con el alumnado, que es «lo más importante».