Las agresiones, amenazas y presiones a docentes aumentan en Canarias y alcanzan su pico más alto: 171 casos el curso pasado
La última memoria del Defensor del Profesor, publicada por ANPE, destaca el aumento de las agresiones físicas y del ciberacoso en Secundaria y un incremento de los incidentes protagonizados por las familias en Primaria
Al menos 171 docentes sufrieron agresiones, amenazas, presiones o dificultades graves en el ejercicio de su profesión durante el curso 2024-25. Por este motivo, acudieron al Defensor del Profesor, un servicio que ofrece el sindicato docente ANPE Canarias desde hace más de 17 años para atender al profesorado víctima de situaciones de conflictividad en los centros educativos.
Se trata de la cifra más alta desde que la organización sindical ofrece este apoyo y del quinto aumento consecutivo. «Estos datos no responden a una realidad generalizada, pero confirman una tendencia preocupante que se está asentando», reseña en una nota el coordinador autonómico del Defensor del Profesor, Domingo Rodríguez.
El coordinador pone el foco en que «la conflictividad escolar crece año tras año», dejando incidentes «cada vez más complejos» y con un «impacto mayor en el profesorado».
El 55% de los casos se concentran en la etapa de secundaria, según se desprende de la última memoria del Defensor del Profesor. Los problemas más comunes se repiten y se traducen, fundamentalmente, en la dificultad para dar clases, las amenazas y las faltas de respeto.
Pero la cosa no queda ahí, pues durante el último curso se ha constatado un aumento de las agresiones físicas y de ciberacoso por parte del alumnado. Rodríguez especifica que se contabilizaron 23 agresiones a docentes el curso pasado, cuatro más que en el anterior. La mayoría de ellas, 19, fueron protagonizadas por alumnos, mientras que cuatro por familiares.
También se ha registrado un incremento en Primaria, con un aumento interanual del 18%. Desde la organización sindical indican que suelen estar desencadenados por familiares del estudiantado, con un crecimiento de las «denuncias y acusaciones sin fundamento», de las presiones para modificar notas o, incluso, de agresiones.
Consecuencias a nivel emocional
El estudio se detiene, a su vez, en el impacto que tienen estos altercados en la salud mental del profesorado. Tanto es así que más de la mitad de estos docentes presentaron síntomas de ansiedad, cerca del 15% padecieron episodios de depresión y el 26% tuvo que coger la baja médica.
Ante este escenario, el coordinador incide en que «el bienestar emocional del profesorado está en riesgo» y en que no se puede seguir «normalizando que tantos docentes sufran ansiedad, depresión o estrés incapacitante» como consecuencia de estas situaciones.
Rodríguez enumera algunos factores que favorecen la debacle del clima escolar, como son las ratios elevadas, que dificultan la atención personalizada y la gestión de la convivencia, la carga burocrática, que resta tiempo al trabajo propiamente educativo y contribuye a un estrés continuo, y la escasez de especialistas y personal de apoyo. «La falta de reconocimiento social e institucional hacia el papel del docente agrava aún más el malestar profesional», puntualiza.
ANPE Canarias reclama, así, una actuación decidida a la Administración educativa. Primero, considera clave seguir reforzando las plantillas docentes y la reducción de las ratios en todas las etapas. También, simplificar el papeleo y mejorar significativamente la dotación de orientadores, auxiliares educativos y personal administrativo en los centros.
Del mismo modo, la organización sindical pide que los problemas de salud mental derivados de la conflictividad escolar sean reconocidos como enfermedades profesionales y que se facilite el acceso a apoyo psicológico y asistencia jurídica de manera más rápida y eficaz.
«Sin mejores condiciones laborales, sin recursos suficientes y sin un apoyo institucional claro, no puede haber convivencia positiva ni una educación de calidad. El profesorado no puede gestionar en soledad situaciones tan graves», concluye Rodríguez.