Opositar en verano

«A veces me descargo el libro electrónico y leo en la playa, pero no rindo igual»

10/08/2018

En agosto, las academias de oposiciones no cierran, y los opositores siguen estudiando. Prefieren ir a la playa por la mañana y a la academia por la tarde, y cuando cogen algún día libre, la plataforma online les permite no perder el ritmo. Eso sí, «nada de viaje a Ibiza».

«Estudiar en verano cuesta. Pierdes un poco de vida y necesitas el apoyo de tu familia y de tus amigos». Así es la realidad de los opositores, también en los meses de verano, según Vanesa, alumna de Liceo 2000, que es interina del Estado y lleva dos años estudiando para dos oposiciones distintas: de gestión y administrativo del Estado. Aunque ser opositor es un trabajo que requiere constancia, perseverancia y dedicación, confiesa que siempre saca tiempo para disfrutar de unas vacaciones: «de nada te vale llevar un año a piñón si llega un momento en el que no asimilas las cosas. Me tomo mis días libres, para irme de vacaciones con mis amigos. Aunque también a veces decido no salir, si siento que estoy rindiendo».

Asegura que motivarse en verano cuesta mucho más. «Es frustrante muchas veces. Por suerte este año no hemos tenido muy buen tiempo, pero cuando ves que todo el mundo va a la playa y que tu estás con los libros... desanima. A veces me descargo el libro electrónico y leo en la playa, pero no rindo igual».

«A veces me descargo el libro electrónico y leo en la playa, pero no rindo igual»

Jesús, arquitecto que oposita a la lista de reserva del Cabildo de Gran Canaria, explica que estudia todas las mañanas: «es como un trabajo, el horario es sagrado». Pero en su tiempo libre va al gimnasio, queda con sus amigos y disfruta de algunas «cañas» con ellos, según nos cuenta. Lo que tiene claro es que este verano «nada de irme de viaje a Ibiza».

«A veces me descargo el libro electrónico y leo en la playa, pero no rindo igual»

El perfil del opositor es muy variado. «Hay mucha gente que ve la oposición como una salida última y no sabe a lo que viene. Hay gente con los estudios básicos, estudiantes de otra época con graduado escolar (ni siquiera con secundaria), y luego hay personas que tienen estudios superiores, pero de otras ramas: arquitectos, ingenieros, veterinarios... Hay chicos que se han quedado desempleados, o gente que lleva sin trabajar diez años...», explica, Francisco, uno de los profesores de la academia.

Sin perder el ritmo

Lo que sí tienen en común los estudiantes es que en verano «prefieren ir a la playa por la mañana, y venir al horario de tarde». Esto se entiende, explican, pues «el verano supone niños, vacaciones reservadas previamente... y muchos están quemados del resto del año. Por eso, los más sensatos pasan a las clases online. No vienen a clase presencial, pero escuchan las clases grabadas, y así no pierden el ritmo», lo que permite, que la academia tenga incluso estudiantes de península. El gerente de Liceo 2000, José Ángel Cid, añade que «la mayoría de alumnos de la academia son mujeres, y muchas tienen niños y maridos con el mes de agosto libre. Los alumnos son opositores, pero ante todo, tienen que conciliar su tiempo con la familia», lo que a veces puede ser todo un reto.

«A veces me descargo el libro electrónico y leo en la playa, pero no rindo igual»
Próxima convocatoria

Los alumnos que no han podido relajarse en agosto han sido los aspirantes a conseguir una de las 56 plazas para Correos en la provincia de Las Palmas. La entidad anunció en julio que en septiembre se realizarían las pruebas correspondientes para el reparto de plazas de personal laboral fijo. En dos meses de preparación, los opositores tendrán que estudiar un temario compuesto por doce temas.

«A veces me descargo el libro electrónico y leo en la playa, pero no rindo igual»
Más salas de estudio

Conseguir que el tiempo de estudio sea fructífero, muchas veces es no es tarea fácil, y más cuando «encontrar sitios de estudio es complicado. Por la zona de Mesa y López no hay bibliotecas. Tienes que ir a la plaza del obelisco, a Espacio Joven, pero supuestamente es para menores de 30 años. La biblioteca de Hacienda estaba abierta, pero la cerraron de buenas a primera», explica Jesús. Por ello, cuando las aulas de la academia están vacías «dejamos que los alumnos estudien aquí», como medida para facilitar la labor de sus estudiantes.