«No estábamos dispuestos a que se demonizara el sector del vino»

La Federación Española del Vino celebra que el Parlamento Europeo no haya apoyado las etiquetas que relacionan consumo de alcohol y cáncer

José Antonio Guerrero
JOSÉ ANTONIO GUERRERO Madrid

Los bodegueros españoles respiran hoy algo más tranquilos. Finalmente la UE cierra las puertas a que el vino embotellado lleve una etiqueta de advertencia que viene a equiparar el consumo excesivo de vino al de tabaco, vinculándolo al riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer.

José Luis Benítez (Madrid, 58 años), director general de la Federación Española del Vino (FEV), la patronal que representa a más de 800 bodegas de toda España, ha aplaudido la decisión del Parlamento Europeo de descartar la presencia de esa etiqueta, una recomendación que había llegado a la Eurocámara a raíz del Plan para Combatir el Cáncer elaborado por la Comisión Europea. «La decisión del Parlamento Europeo va en la línea de lo que nosotros llevamos años preconizando, que es diferenciar entre consumo abusivo y consumo moderado», dice Benítez, satisfecho de que finalmente se haya rechazado la recomendación de establecer un etiquetado específico alertando del vínculo directo entre el consumo de vino y el cáncer, «lo que carece de base científica», apostilla el responsable de la FEV. «Hemos conseguido que haya información sobre el consumo moderado y responsable, que es algo en lo que llevamos años trabajando desde el sector. Estamos tan comprometidos con este consumo moderado ('Wine moderation', en inglés) que pedimos a nuestras bodegas que lo incluyan en su etiquetado y en sus campañas publicitarias», apunta Benítez, que agradece a los eurodiputados españoles que han presentado y apoyado las enmiendas que han permitido desterrar las duras advertencias en el etiquetado de las botellas.

La FEV cree que habría sido fatal para las ventas que la Eurocámara hubiera dejado abierta la posibilidad de incluir en el etiquetado la relación del consumo de vino y el cáncer. «Pero es que además hay evidencia científica, no pagada por el sector», matiza, «de que beber vivo con moderación y como parte de una dieta mediterránea junto con otros patrones de vida saludable puede contribuir a efectos positivos sobre la salud. Esto es importante y creemos que el Parlamento Europeo lo reconoce al añadir ese matiz de consumo abusivo pues está reconociendo lo que decimos nosotros. No se trata de no consumir ni una gota sino de no pasarse en el consumo. Más allá de la importancia de la caída de ventas, establecer esa conexión entre vino y cáncer es un mensaje simplista y no estábamos dispuestos a que se demonizara un sector como el nuestro», subraya el director general de la FEV, que llegó a este puesto tras 20 años vinculado a las bodegas riojanas en Logroño.

La preocupación del sector tiene sentido puesto que, aunque lo aprobado por el Parlamento europeo no es un texto legislativo, sí se trata de una referencia que se podría usar en la UE de cara a legislaciones venideras, es decir en base a ese texto cualquier país miembro podría exigir ese etiquetado. «Aunque España no lo exija nunca, otros países, que son clientes nuestros, como Suecia o Irlanda, por ejemplo, lo podrían exigir basándose en este informe y de forma inmediata», recuerda Benítez. Actualmente España exporta la mitad de la producción, sobre todo a Francia e Italia (granel) y Alemania y los países nórdicos (vino envasado), además de a Reino Unido.

Satisfacción en Castilla-La Mancha

En Castilla-La Mancha, comunidad que produce la mitad de todo el vino español con una superficie de viñedo de 80.000 kilómetros cuadrados, se aplauden la decisión del Parlamento Europeo, informa Juan Vicente Muñoz-Lacuna. El Gobierno autonómico y las organizaciones agrarias coinciden en que este sector es fundamental para la economía de Castilla-La Mancha y para la supervivencia del medio rural y apuestan por «mantener la estrategia de fomentar un consumo moderado de vino en el etiquetado», según José Joaquín Vizcaíno, responsable nacional del área vinícola en la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG).

Después de una fuerte caída del consumo por la pandemia y el cierre de la hostelería, el sector del vino ha recuperado mercado y «estamos logrando una mayor cuota de mercado ante nuestros competidores», por lo que un etiquetado advirtiendo del riesgo de sufrir cáncer habría sido nefasto, según la COAG. Esta organización subraya que «el vino es un alimento relacionado con la dieta mediterránea y estudios científicos incluso demuestran que su consumo moderado es bueno para prevenir determinados cánceres como el de mama».