El aceite de oliva es clave en la dieta mediterránea. / R. C.

La dieta mediterránea previene la repetición de infartos e ictus

'The Lancet' publica un estudio de médicos internistas españoles que han seguido durante siete años a más de mil enfermos cardiovasculares

J. A. G.

Que la dieta mediterránea, rica en verduras, fruta y sobre todo en aceite de oliva virgen, es buena para la salud se sabe desde los romanos. También se sabía que ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, pero lo que se desconocía, y ahora se ha probado tras un seguimiento de siete años a más de mil pacientes, es que previene la recurrencia de eventos cardiovasculares, es decir que es muy útil para personas que ya tienen una enfermedad coronaria, a la hora de evitar la recurrencia de episodios como infartos e ictus, lo que hasta ahora no se había demostrado. Lo publica hoy la revista científica 'The Lancet' en un amplio artículo que recoge el estudio realizado por médicos de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Bajo el título en inglés 'Longterm secondary prevention of cardiovascular disease with a Mediterranean diet and a low-fat diet (CORDIOPREV)' (Prevención secundaria a largo plazo de la enfermedad cardiovascular con dieta mediterránea y dieta baja en grasas), el estudio demuestra por primera vez que «la dieta mediterránea previene la recurrencia de eventos cardiovasculares frente a una dieta baja en grasa».

La dieta baja en grasa (rica en hidratos de carbono complejos) y la dieta mediterránea (rica en grasa monoinsaturada cuya fuente principal es el aceite de oliva virgen), han probado ser eficaces en prevención primaria de pacientes de alto riesgo sin enfermedad cardiovascular desarrollada.

No obstante, la dieta mediterránea no había demostrado, hasta la publicación de este estudio en 'The Lancet', efectos beneficiosos sobre la salud en pacientes con enfermedad cardiovascular establecida, comparada con otra dieta cardiosaludable como es la dieta baja en grasa. Según se recoge The Lancet, el estudio puede considerarse el único ensayo en los últimos 23 años que evalúa de forma fehaciente el efecto de la dieta mediterránea en prevención secundaria de la enfermedad cardiovascular.

Un hito

Dicho estudio ha sido desarrollado conjuntamente a nivel científico entre el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC), el Hospital Universitario Reina Sofía (HURS), la Universidad de Córdoba (UCO) y el CIBEROBN y, en palabras del doctor Pablo Pérez Martínez, director científico del IMIBIC y miembro de la SEMI, «supone un hito al crear nueva evidencia científica y demostrar que la dieta mediterránea rica en aceite de oliva es útil para prevenir nuevos eventos cardiovasculares en personas con enfermedad coronaria ya establecida».

Para demostrarlo, se ha desarrollado 'CORDIOPREV', un ensayo clínico aleatorizado realizado en el Reina Sofía. En el mismo, participaron 1.002 pacientes con enfermedad coronaria establecida de entre 20 y 76 años, que recibieron intervención dietética con dieta mediterránea o dieta baja en grasa y fueron seguidos durante siete años. Un total de 500 (49,9%) de los 1.002 pacientes fueron asignados al grupo de dieta baja en grasas y 502 (50,1%) al de dieta mediterránea.

Como objetivos principales de investigación, se establecieron valorar la aparición de nuevos eventos cardiovasculares mayores (o evento principal), incluyendo infarto de miocardio, revascularización (bypass, cateterismos, stents), accidente cerebrovascular isquémico (ictus), enfermedad arterial periférica y muerte de origen cardiovascular (muerte súbita). Se evaluó la aparición de estos eventos con los dos tipos de dieta seguida por los pacientes, reclutados entre octubre de 2009 y febrero de 2012.

Hallazgos

Las participantes en la investigación tenían una edad media de 59,5 años, y, como es habitual respecto a la incidencia de la enfermedad coronaria, eran mayoritariamente varones (un 82,5%). El evento principal del estudio se produjo en 198 participantes, 87 en el brazo de la dieta mediterránea (un 17,3%) y 111 en el de la dieta baja en grasas (un 22,2%), lo que supone una disminución de la frecuencia de entre un 25 y un 30%, aproximadamente, en los participantes que siguieron la dieta mediterránea. Estos efectos fueron más evidentes en los varones, donde la diferencia entre dietas fue casi de un 35% en favor de la dieta mediterránea. Cabe resaltar que la incidencia que se encontró en las dos ramas del estudio es inferior a la habitual en este tipo de pacientes (un 25% a los 5 años), lo que podría indicar que, a pesar de las diferencias encontradas, ambas dietas ejercieron efectos cardiosaludables.

El jefe de Servicio de Medicina Interna del Reina Sofía e investigador principal del proyecto, el doctor López Miranda, señala que «el estudio CORDIOPREV demuestra que en pacientes con enfermedad coronaria establecida, la dieta mediterránea tuvo un efecto superior al de la dieta baja en grasas en la prevención de la aparición de eventos cardiovasculares recurrentes como infarto de miocardio, revascularización, accidente cerebrovascular isquémico, enfermedad arterial periférica y muerte de origen cardiovascular evitando la aparición de uno de cada cuatro eventos cardiovasculares mayores».

Estos hallazgos, señala el doctor Delgado Lista, primer firmante del artículo y profesor titular de la Universidad de Córdoba «son de enorme relevancia para la práctica clínica diaria, apoyando el uso de la dieta mediterránea para prevenir la recurrencia de la enfermedad cardiovascular y demuestran la utilidad de recomendar este tipo de dieta a personas que previamente han tenido un evento cardiovascular». De este modo, en el propio artículo científico se indica que estos resultados son de utilidad para poder «cambiar las guías clínicas sobre recomendaciones dietéticas y seguimiento de pacientes con enfermedad coronaria».

La enfermedad cardiovascular sigue siendo una de las primeras causas de mortalidad tanto en España como en Europa. En 2020 murieron en España 119.853 personas por causa cardiovascular, el 24,3% de los fallecimientos totales. El estilo de vida es un factor clave a modificar para prevenir la incidencia y recurrencia de eventos cardiovasculares, junto a fármacos y otros procedimientos, como las técnicas de revascularización.