Imagen de archivo de una persona mayor. / c7

Denuncian insectos, ratas y suciedad en las residencias canarias

Según un informe elaborado por la adjunta a la Diputación del Común María Milagros Fuentes

EFE Santa Cruz de Tenerife

Un informe elaborado por la adjunta a la Diputación del Común María Milagros Fuentes antes del estallido de la pandemia describe numerosas deficiencias en las residencias de mayores en Canarias, tales como la presencia de cucarachas, ratas y chinches o suciedad en las instalaciones.

También pone el foco en la laxitud normativa, como por ejemplo la ausencia en Canarias de una regulación sobre el uso de sujeciones, ni siquiera «un protocolo consensuado de procedimiento», o la práctica recurrente del silencio positivo en la renovación de la acreditación de las residencias como centros de atención residencial.

«Es un acto administrativo de mala praxis en procedimientos que implican derechos fundamentales a proteger», concluye en su informe Fuentes, adjunta a la Diputación del Común (institución similar al Defensor del Pueblo), avanzado por Radio Club Tenerife y al que ha tenido acceso Efe este martes.

«Es preciso, en este contexto, reglamentar la acreditación, el funcionamiento y la calidad de los centros y servicios, de manera clara, priorizando criterios de gestión y humanización de los centros de atención residencial, más aún dotar a la administración pública para desarrolle sus obligaciones, con la eficiencia necesaria dejando prácticas como el silencio positivo en respuesta a la inactividad de la administración», añade.

Este informe es el resultado de veinticinco visitas, sin previo aviso, a centros residenciales de personas mayores de Gran Canaria, La Palma, Lanzarote y Tenerife en 2019.

En el mismo se hace constar una serie de deficiencias, como humedades en las habitaciones, paredes descacarilladas, con pintura decolorada o con claros signos de falta de pintura; zonas comunes con evidentes deficiencias por desuso, maderas astilladas, balcones con ventanas desajustadas y sin el correspondiente cierre.

También se alude a cocinas sin las debidas protecciones de mosquiteras, abiertas a espacios abiertos, uno de ellos utilizado como «vertedero» de los desechos de las cocinas.

En las inspecciones de la Diputación del Común también se detectó la presencia de chinches en las habitaciones, cucarachas, ratas en zonas de cocina, hormigas en diversas estancias, incluso en las habitaciones de los residentes, y dos residencias declararon brotes de sarna con varios usuarios infectados.

El informe también alude a personal sin las medidas de protección individual, sobre todo en cocina; baños con «evidentes signos de suciedad», colchones en desuso apilados en zonas comunes y pasillos, comedores con restos de la anterior comida, pasada más de una hora después de haberse efectuado.

Y llama la atención, asimismo, sobre la presencia de mobiliario desgastado y con roturas; camas antiguas usadas como cabeceros sin soportes, material de rehabilitación o gimnasio con capa de herrumbre, dormitorios con acumulación de enseres, sin orden ni limpieza, pavimentos con escasa limpieza y «pringosos», o colillas amontonadas en las puertas de salidas.

«Resulta indescriptible la conmoción que produce encontrar esta falta de higiene y salubridad en los centros, sin ser detectada por las administraciones encargadas de inspeccionar y velar por el funcionamiento en los recursos para personas mayores, y, a su vez, sin ser desvelada por familiares u otras personas que accedan a las instalaciones«, llama la atención la adjunta a la Diputación del Común.