Imagen de archivo de un taller de maquillaje ofrecido por la Asociación Española Contra el Cáncer de Las Palmas. / C7

La covid provoca una situación de emergencia en cáncer en Canarias

La pandemia provocó retrasos en las consultas, pruebas y tratamientos, una situación que aún no se han podido reconducir

Odra Rodríguez Santana
ODRA RODRÍGUEZ SANTANA LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.

La crisis sanitaria provocada por la covid-19 ha provocando una situación de emergencia en cáncer en Canarias. La prioridad del coronavirus relegó a un segundo plano la atención a esta enfermedad que provocó retrasos de consultas, pruebas diagnósticas y tratamientos, cancelaciones de cirugías, paralización de los programas de cribado pero incrementó los cuidados paliativos y que «aún hoy persisten porque no se ha podido retornar a la normalidad de antes en la atención al paciente oncológico», denuncia Fernando Fraile, presidente de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) de Las Palmas, quien muestra su preocupación porque la «cadena de servicios al cáncer, todo el engranaje que teníamos se ha roto por la covid, y en el camino se han perdido algunas cosas que se han tardado años en lograr».

El coronavirus no solo ha provocado un impacto económico-laboral y sanitario sino también psicológico en una población ya de por sí «vulnerable» porque enfrentarse a esta enfermedad «no es fácil. Menos aún cuando la incertidumbre, el miedo y la ansiedad llaman a la puerta en un contexto sanitario tan duro», señala. La presión psicológica que estos pacientes soportan en la actualidad es «enorme porque han vuelto a tener que esperar para ser atendidos» ya que no se ha regularizado la asistencia de una «lista de espera que antes no existía», concreta.

El 34% de las personas con cáncer ha tenido cuadros graves de ansiedad y depresión durante el confinamiento de la primera oleada no solo consecuencia de la enfermedad sino porque sabe que el «sistema se ha volcado en el coronavirus y se sienten desatendidos», explica. «Mire, el miedo es libre. Muchos pacientes se han encontrado mal e incluso teniendo algún diagnóstico que indicaba un posible tumor, no se acercaron al hospital –señala Fraile. Otros no fueron detectados en consulta telefónica –relata– y han tenido que pasar directamente a Cuidados Paliativos o han fallecido». «Casos como estos, muchos», sentencia, y de «ninguna manera se puede ni se debe pasar consulta a un paciente oncológico por teléfono», concluye.

«La cadena de servicios al cáncer se ha roto por el virus y en el camino se han perdido algunos que tardamos año en lograr»

La pandemia se ha llevado por delante también el voluntariado de los hospitales públicos que acompañaban a los enfermos. Tampoco los familiares pueden estar con los pacientes cuando les dan la noticia, durante su ingreso o en el centro de día donde reciben el tratamiento. «Son tiempos muy complicados y muy duros para quienes están pasando esta enfermedad. En solitario, si alguien que te de apoyo y esperanza en unos momentos tan delicados, es muy triste, la verdad», dice el presidente de la AECC en Las Palmas.

Necesidades severas. La covid ha provocado, además, un aumento notable de «los pacientes que se encuentran con necesidades económicas severas Alejandro del Pino, gerente provincial en Las Palmas de la AECC. La emergencia social se «ha disparado y multiplicado por tres», explica. Antes del confinamiento disponíamos de un presupuesto de 20.000 euros para ayudas de alimentación (cheque de Hiperdino y Spar) que nos hemos visto obligados a incrementar, en abril y noviembre, hasta alcanzar los 60.000 euros para atender las necesidades de familias, que antes del confinamiento eran 11 y ahora han subido a 30 distribuidas entre Gran Canaria (22) y Fuerteventura (8).

Es cierto que la emergencia «nos cogió a todos desprevenidos. Para ya estamos avisados y no podemos permitir que vuelva a ocurrir» lo mismo con los enfermos de cáncer y para ello se deben destinar los recursos necesarios para hacer frente tanto a una enfermedad como a la otra», considera del Pino. En España hay 775.000 diagnosticados de cáncer y es ya uno de los principales problemas sociosanitarios a los que «nos enfrentamos y por ellos tenemos que reconducir o reinventar la atención al paciente oncológico», apunta Fraile.