El exconcejal de San Sebastián, Ernesto Gasco.

El Comisionado contra la Pobreza Infantil denuncia que sufrió abusos en el colegio

«Invito a todos los menores a que no tengan miedo, que no está bien; cuando un mayor quiera jugar con ellos, no se puede jugar a todo; y que lo denuncien», explica el exconcejal de San Sebastián, Ernesto Gasco

R.C.

Han pasado ya casi 50 años y ni con la futura ley de protección a la infancia y la adolescencia el agresor de Ernesto Gasco sería condenado, pero el hoy Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil ha revelado un hecho que había mantenido oculto hasta ahora, a fin de que otros puedan dar el paso: «Cuando era niño también sufrí abusos en el colegio religioso donde estudiaba».

«Invito a todos los menores a que no tengan miedo, que no está bien; cuando un mayor quiera jugar con ellos, no se puede jugar a todo; y que lo denuncien», afirma en declaraciones a Efe este exedil donostiarra, quien dice que sufrió esos abusos cuando tenía ocho o nueve años por un sacerdote de su colegio de San Sebastián.

Este centro escolar, que el ahora político define como un centro religioso de clase media alta, es el colegio Mundaiz de Donostia. Sus responsables dicen desconocer por completo lo que cuenta Gasco, y añaden que «nunca» han tenido que trasladar ninguna denuncia por hechos parecidos a la Ertzaintza o la Fiscalía. No obstante, han iniciado una investigación propia, aunque «muy limitada porque creemos saber las fechas, pero no sabemos hacia donde apuntar ni donde mirar», dado que la presunta víctima no les ha trasladado ninguna información.

«Es la primera vez que lo hago público -dice el exconcejal-, no lo he hecho nunca. Era muy pequeño, en primero de EGB y tendría ocho o nueve años, es muy difícil saber si eso está bien o mal y es muy difícil denunciarlo, saber a dónde dirigirte». A aquella edad, calló: «No lo denuncié en su momento ni lo conté a mi familia, lo estoy contando ahora».

«Han pasado 50 años, ya no es delito ni lo sería con la ley nueva (ha prescrito), pero lo quiero poner en valor porque mi opción fue apartarlo de mi vida, como si no hubiese pasado, para salir adelante». argumenta. «Tengo un cargo importante y mi declaración pública puede ayudar a quienes ahora lo estén pasando mal», añade.