Técnicos de la NASA supervisan el telescopio espacial James Webb, que se lanzará en diciembre. / r. c.

Un telescopio de nombre polémico

Petición denegada. La NASA rechaza cambiar la denominación del observatorio espacial James Webb por la relación del político ya fallecido con casos de homofobia

JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ Madrid

A poco más de dos meses de su lanzamiento, el 18 de diciembre, el telescopio James Webb ya ha encontrado su primer problema, aunque aún no ha despegado ni tampoco ha sido desplegado. Calificada como «una de las mayores misiones científicas de la década», el Webb «constituye una increíble hazaña de la ingeniería espacial», según la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).

Hasta llegar a los 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, el Webb, de momento, ya ha alcanzado su primera base en la Guayana francesa. Sin embargo, este primer hito ha quedado en segundo plano con la dimisión de Lucianne Walkowicz, miembro del APAC, el comité asesor de astrofísica de la NASA.

«La gestión de la NASA en las cuestiones relativas a James Webb como opción para nombrar su próxima misión emblemática ha convertido a este comité en una farsa», denuncia Walkowicz en su carta de renuncia publicada en internet.

Desde hace varios meses, este organismo asesor trabaja en varios asuntos relacionados con la misión de la NASA. Entre ellos debatir la idoneidad del nombre de James Webb. El pasado mes de marzo, cuatro activistas LGTBI, entre las que se encuentra Walkowicz, firmaron un artículo en la revista científica 'Scientific American' para evitar el nombre de Webb en este nuevo observatorio espacial.

Polémica

Nacido en Carolina del Norte, Webb fue administrador de la NASA en la época dorada de la carrera espacial entre 1961 y 1968. Bajo su mandato se fraguó la misión Apolo con la que se llegó a la Luna en 1969. «Sin embargo, antes de ser administrador de la NASA, Webb fue subsecretario de Estado durante la purga de personas homosexuales del servicio gubernamental conocida como el Lavender Scare», recuerda Walkowicz en su escrito.

«Hay al menos una prueba documental que muestra que Webb participó en encuentros durante los cuales entregó material homofóbico», añaden. Sin embargo, tras una investigación la propia NASA ha declinado cambiar el nombre al observatorio. «No hemos encontrado ninguna evidencia que justifique un cambio de nombre», anunciaba el administrador de la agencia, Bill Nelson. Webb murió en 1992 a los 85 años y, como exmarine, está enterrado en el Cementerio Nacional de Arlington.

Heredero del Hubble y del Herschel, el Webb va a intentar resolver una de las grandes preguntas que se hace la humanidad: ¿de dónde venimos? Gracias a sus cámaras, coronógrafos y espectógrafos, los científicos de la NASA, la ESA y la Agencia Espacial de Canadá podrán analizar los materiales que componen las estrellas, las nebulosas, las galaxias y las atmósferas planetarias y acercarse un poco más al origen del universo.