El científico y divulgador Fernando Valladares Ros, investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas. / C7

«El cambio climático no es lo que va a pasar, son las muertes que ya genera»

El científico Fernando Valladares Ros Ecólogo del CSIC relaciona la crisis medioambiental con la económica, la sanitaria y las guerras. Hoy participa en unas jornadas en el Colegio de Médicos

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO Las Palmas de Gran Canaria

El ecólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Fernando Valladares Ros impartirá hoy la charla 'El cambio climático Qué dicen y qué exigen los científicos' en las I Jornadas de Cambio Climático y Salud que organiza el Colegio de Médicos de Las Palmas en el marco del programa Alianza Médica contra el Cambio Climático.

-Empiezo con su propia pregunta ¿Qué dicen y qué exigen los científicos?

-Básicamente y en resumen la gravedad y la urgencia del cambio climático y relaciono esto con la salud, con todos los fallecimientos que se producen. Destaco el concepto de muertes evitables. Millones de personas pueden ser salvadas de la muerte en el terreno social y económico, fuera de la medicina. Porque no estamos en una crisis económica, sino que la crisis económica es la manifestación de la crisis ambiental. Los propios economistas están viendo los riesgos que tiene para la economía las amenazas que vienen del medio ambiente o por las tensiones geopolíticas. Hay más de 300 guerras por el agua y esas tensiones son manifestaciones de la crisis climática y no terminamos de avanzar.

«Tenemos el conocimiento para entender y resolver el cambio climático, pero no terminamos de hacer lo que toca»

-¿Piensa que aún no se tiene conciencia de la gravedad del cambio climático?

-Hay fuertes inercias, dificultades para cambiar los hábitos. Y también fuertes presiones de entidades y países que viven o han estructurado sus economías en función de gases de efecto invernadero y luchan en contra de reformar eso.

-Parece paradójico que el ser humano sea el único animal que tenga conciencia de las consecuencias de sus actos y que no se haga nada al respecto cuando los efectos negativos son tan patentes.

- Sí, es muy paradójico lo que hace el ser humano consigo mismo. Tenemos el conocimiento para entender y resolver, pero no terminamos de hacer lo que toca. Vamos haciendo cosas, pero mucho más despacio de lo necesario. Se podría pensar que nunca se ha hecho tanto como ahora pero el cambio climático es mucho más grave, vamos llegando tarde y las inercias son muy fuertes en el sistema. Es muy paradójico y con esa capacidad que tiene no la aplique para evitarse en tiempo presente. El cambio climático no es lo que va a pasar, no. Son las muertes que está generando.

-¿Habría que presionar más a la clase política?

-Tenemos que pensar también cómo funciona la democracia. En el sistema político en el que estamos metidos todos somos parte del asunto y es un sistema a corto plazo, a dos o tres años y la sociedad también espera el resultado en ese tiempo. Esto es una de las grandes tragedias del cambio climático. Nadie va a ver el resultado de las medidas en el corto plazo, se irán notando gradualmente en 10, 20 o 100 años no se verán los buenos resultados. Hay que invertir es esos cambios en esas medidas con esa visión a largo plazo. La propia sociedad mucho de culo inquieto. Si se cae un paseo marítimo se espera que lo repongan ya y no se piensa en recuperar la naturalidad de línea de costa. Recuperar la naturalidad de línea de costa es un proceso largo, pero si se contrata a una constructora para arreglar el paseo en dos meses lo tienes. Vamos con soluciones de ese tipo que son parches. No es falta de conocimiento. Cada vez es más la gente que tiene conocimientos, pero todos preferimos mirar al otro lado porque la realidad es muy incómoda. Supone cambios y a nadie le viene bien. A nadie le viene bien el cambio climático, pero apostamos por soluciones parciales y vamos posponiendo las decisiones y algunos de los impactos no se arreglan con soluciones parciales.

El problema del sistema político del que todos somos parte es que es un sistema a corto plazo (...) Esto es una de las grandes tragedias para mitigar el cambio climático»

- ¿No se toman eso como un discurso alarmista?

-No es un discurso alarmista ni apocaliptico. Hay que recordar lo que la ciencia ya sabe. Cada pocos años sale un nuevo informe IPCC, que ya va por el sexto, y todos vienen diciendo más o menos lo mismo, pero cada vez con más precisión, con propuestas más concretas y el lenguaje de los científicos va cambiando para que los mismos datos aclaren las consecuencias sociales, políticas y económicas, y el sector privado es clave. No solo los políticos, es toda la sociedad, es una alianza. En algunos casos la viabilidad de muchas actividades económicas está en riesgo y los grandes grupos inversores van entendiendo que hay que poner las luces largas. pero luego, a la hora se traduzca en estrategias no terminan de ser consecuentes con esa visión que se desprende. Siguen en el corto plazo. Un ejemplo son los informes trimestrales. Si haces informes trimestrales de cómo está la empresa no se va a ver los cambios generados por las acciones contra el cambio climático. Aunque no tengan que desaparecer deben ir engranados en una visión de décadas. El cambio climático no ocurre solo. Me gusta recalcar eso. No solo es una crisis climática, también sufre la biodiversidad. El cambio climático lo amplifica por eso hay que abordarlo con una visión amplia.

-Y las enfermedades ¿no? Usted hablaba de las muertes evitables. ¿Cree que con pequeñas acciones de cada uno se pueden mitigar las consecuencias?

-Muchos de los muertos de la covid los podíamos haber evitado y eso es una realidad muy dura que conlleva responsabilidad. Es algo tan sencillo como que el ser humano es el que lo está causando y es el ser humano el que lo puede arreglar. Pero esto no es como un plato que se cae al suelo y lo puedes pegar. No es tan fácil, pero la solución está en nosotros. La ciencia es una herramienta, no es la solución. Yo mismo debo cargarme de razones para el optimismo, pensar qué cosas hemos hecho y que ejemplos seguir, buscar soluciones potenciales que no están tan lejos de nuestra mano. Lo que toca es hacer cosas cada uno en su ámbito. Comunicando, investigando, atendiendo a pacientes... Cada uno a su escala. Haciendo las cosas te sientes útil y es un sentimiento irremplazable. Es buscar desde nuestro ámbito donde encajamos y cómo empujar.

-El cambio climático obligará a millones de personas a emigrar pero hay quien piensa que se parará con concertinas y muros.

-Hay una docena de fronteras asimétricas: de un lado mucha riqueza y al otro pobreza. Ceuta y Melilla son dos de esas fronteras. El cambio climático va a tensionar más las fronteras. Más de la mitad de los migrantes lo hacen por razones climáticas y eso va a ir a más. Nunca lo podremos detener con concertinas. Todo está muy relacionado: la salud -enfermedades emergentes-, la economía -crisis- , la geopolitica -guerras, migración-. El cambio climático lo va a complicar todo.