Los 47 puntos negros de la costa canaria por el cambio climático. / JUAN MANUEL MENDOZA

Sí, Las Canteras podría desaparecer: los 47 puntos negros de la costa canaria por el cambio climático

150 kilómetros de los 1.500 de territorio costero del archipiélago están en riesgo. La erosión y la subida del nivel del mar pondrán en peligro 147 playas en 2050

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO Las Palmas de Gran Canaria

De los 1.500 km de costa que conforman Canarias, 47 tramos están en alto riesgo por el cambio climático, repartidos entre las siete islas aunque con más afectación en las orientales. 29 zonas entre Gran Canaria (7), Fuerteventura (12) y Lanzarote (10) y 18 entre Tenerife (10), La Palma (5), La Gomera (2) y El Hierro (1). Son los llamados 'hotspots' o puntos calientes de alerta y en los que el archipiélago debe intervenir con urgencia y entre ellos se encuentran la playa de Las Canteras, San Felipe y el Puertillo de Bañaderos, la Bahía de Arinaga, el Faro de Maspalomas, la playa de Sotavento, en Jandía, o Costa Teguise y Puerto del Carmen.

Así lo pone de relieve el Plan de Impulso al Medio Ambiente Adapta Costas Canarias (PIMA) un proyecto coordinado por Grafcan en el que se describen los riesgos de los entornos costeros de las islas. Para la determinación de esos puntos negros se ha tenido en cuenta «un índice de riesgos que trata de aunar las consecuencias sobre población, la economía el ecosistema y el patrimonio y se toma como referencia el horizonte de 2100 y el peor escenario del cambio climático», explica el investigador Nicolás Ferrer, del Instituto de Oceanografía y Cambio Global (Iocag) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) que participó en el estudio.

«Esos 47 puntos son los tramos de mayor riesgo teniendo en cuenta el horizonte de 2.100 y el peor escenario climático. Constituyen una referencia comparativa para determinar las zonas que tienen un riesgo mayor donde centrar los esfuerzos de adaptación y donde habría llevar a cabo estudios de mayor detalle», explica.

  • Las Palmas de Gran Canaria La subida del mar afectará de forma preeminente a la zona del istmo y la playa de Las Canteras.

  • De norte a sur En Gran Canaria afectará además a la playa de Bocabarranco, San Felipe, Ojos de Garza. Arinaga, el barranco de Tirajana y el Faro de Maspalomas.

  • Fuerteventura El Cotillo, Corralejo y sus dunas, La Calera, Puerto del Rosario, Caleta de Fustes, Gran Tarajal, Giniginamar, Tarajalejo, Costa Calma, Jandía y la playa del Matorral.

  • Lanzarote Punta Mujeres y Arrieta, Costa Teguise, Las Caletas, La Bufona, Puerto del Carmen, Playa del Golfo, La Santa, Famara, Caleta de Sebo.

  • Occidentales La topografía ayuda a las islas occidentales, pero se verá especialmente afectado el sur de Tenerife.

El estudio trabaja con «periodos de retorno», es decir, con la frecuencia con la que se presentan un evento extremo, en este caso con temporales marítimos. «Hemos trabajado tanto con situaciones de inundación permanente como con periodos de retorno de 5, 50, 100 y 500 años. Si una inundación se produce cada cinco años hay una probabilidad de que ocurra del 25%, pero es un evento más pequeño. Uno más destructivo se produce cada 500 años, eso significa que cada año hay una probabilidad de que se de del 0,2%». La importancia de trabajar con estos periodos de retorno es que «los datos se dan por magnitud y están asociados a una probabilidad».

«Una playa de forma natural no tiene por qué perderse aunque la línea de costa se retraiga las playas se retranquean y recuperan su morfología, pero para que se de ese retroceso deben tener margen y verse libres de estructuras urbanas o acantilados»

Nicolás Ferrer

Con todo, en riesgo no está solo esa 47 zonas, explica Ferrer. «Hay amenazas sobre la población en muchísimos tramos de costa. Lo que ocurre es que en esos puntos tienen un riesgo mayor y hay que centrar los esfuerzos de adaptación». Pero ni siquiera todos los 'hotspots' sufrirán las mismas consecuencias. El estudio estima que en 2050, unas 147 playas turísticas de Canarias pierdan un 10,6% de su superficie por la subida del nivel del mar. «En la playa de Las Canteras, aplicando la subida del nivel medio del mar que nos dictan los modelos regionalizados, hemos modelizado la respuesta de la playa y ese modelo nos dice que Las Canteras va a perder un 10% de superficie. Si se da esa subida del nivel del mar se va a perder un 10% de la playa».

El problema de «las playas en general es que no tengan capacidad de retroceso. Una playa de forma natural no tiene por qué perderse aunque la línea de costa se retraiga las playas se retranquean y recuperan su morfología, pero para que se de ese retroceso deben tener margen y verse libres de estructuras urbanas o acantilados que la ocluyan», apunta.

En el caso de Las Canteras hay un evidente impedimento para que la playa se retranquee. «»Antiguamente teníamos un istmo poblado de dunas, en ese escenario antiguo con una subida del nivel del mar la playa se hubiera retranqueado, pero teniendo la ciudad detrás lo que va a ocurrir es que cualquier retroceso de la playa por el aumento del nivel del mar, se traduce en pérdida de la playa».

La mitad de la superficie

Las previsiones para 2100 son aún peores, 153 playas canarias perderían el 45,2% de su superficie. Casi la mitad de su extensión. El informe también da datos sobre las posibles pérdidas económicas que el cambio climático y sus efectos en las playas turísticas tendrá en Canarias. Las islas dejarían de ingresar 1.000 millones de euros al año a partir de 2050, cifra que asciende a los 4.500 millones de euros anuales a partir de 2100. «La economía que se mueve en torno existencia de playas se vería afectada. Nosotros hemos apuntado el impacto directo sobre la cadena económica que es bastante importante, pero no los indirectos. El directo puede afectar al 30-35% del PIB, el indirecto puede llegar a un 60%».

« La pérdida de las playas es probablemente el factor más delicado del cambio climático en Canarias. El estudio incluye los efectos en infraestructuras y en la población y se pueden dar tres soluciones: la primera es la retirada de la costa, alejarnos del problema, pero no siempre se puede. Podemos implantar sistemas de protección como poner diques para mitigar los efectos de los temporales y medidas de protección en los edificios, o podemos instalar sistemas de drenaje. En Garachico se han planeado sistemas de drenaje para que cuando las olas alcanzan una zona de interés existan sumideros por los que el agua se canaliza y no genere daños. Pero el caso de las playas es muy complicado o sumamente sensible porque no te las puedes llevar a otro lado. Cuando hablamos de la erosión por los temporales en la playa si podemos mitigar pero una subida del nivel medio del mar es un problema enorme. No parece que exista medida adaptativa directa que pueda aplicarse», afirma Ferrer.

En resumen, añade, «la subida del nivel del mar es un problema que se produce en todos los puntos de la costa a la vez y la perdida de playas va a ser complicado de afrontar y de contrarrestar» aunque se muestra optimista: «Veremos lo que tenemos por delante y qué posibilidades y mitigación de los daños podemos poner en práctica».

Ferrer insiste en dejar claro que no se trata de un informe catastrofista. « Hay incertidumbres dentro de los propios modelos de cambio climático y nosotros hemos generado modelos promedio. El espíritu es señalar las zonas de trabajo para realizar estudios de detalle. Es probable que las predicciones sobre el cambio climático sufran cambios en próximos años y habrá que actualizar. Lo más informativo para nosotros era tener en cuenta el escenario actual y proyectar sobre él la modelización del cambio climático y sus efectos en las zonas costeras en 2050 y 2100», añade.

Ahora, dice Ferrer, «hay que bajar la escala y enfocar las 47 zonas detectadas y realizar este mismo estudio sobre los riesgos, dimensionar las inundaciones costeras y el valor económico. Con unas estimaciones más fiables habrá que adoptar medidas de adaptación basándonos en el coste beneficio».