Tribuna médica

Sin miedo al dentista

20/08/2018

«La salud dental es fundamental por su repercusión en la salud en general, y, a día de hoy, está por debajo de las necesidades reales»

La odontofobia es una de las 15 fobias más comunes en la sociedad, afectando a más de un 20% de la población y es el motivo por el cual muchas personas evitan acudir a la consulta del dentista de forma regular. La conclusión generalizada es que como norma general encontramos las causas en experiencias traumáticas anteriores, sobre todo en la infancia. En este aspecto creo que de manera inconsciente, se puede llegar a asociar la visita al dentista con el dolor. La odontología moderna ha mejorado a través de los años. Es posible que no se logré una eliminación completa del dolor, pero desde luego cada vez es más avanzada y menos molesta para los pacientes.

También se dan casos en los que los pacientes se estresan incluso antes de acudir al dentista.

Los aspectos que provocan temor son varios, entre ellos es el relacionado con el trato humano que recibe el paciente. En este sentido, el temor estaría motivado por la posibilidad de ser atendido por un dentista poco delicado a la hora de hacer su trabajo. Como en todo, hay de todo. Pero la gran mayoría trabajan con pacientes a diario, y conocen el miedo al dentista y saben comprenderlo y actuar ante ello.

También hay pacientes con fobia dental que no ha estado en un dentista con anterioridad. Y es que existe un estudio que afirma que el miedo al dentista se hereda de los padres, y no sólo porque los padres hayan transmitido este miedo a sus hijos, sino porque se transmite genéticamente y va en el ADN de algunas personas.

Otro aspecto influyente en el temor es la fobia a las agujas, en muchos procedimientos en odontología es preciso inyectar anestesia. Además de que las agujas que utilizamos son las más finas del mercado, existen geles que se aplican en las encías para anestesiar y no notar la entrada de la aguja, con lo que desparece la sensación desagradable asociada a la aguja.

No nos podemos olvidar el factor del agobio, la inmovilización y la sensación de no poder tragar. Es normal que en ocasiones podamos tener esas sensaciones. Hoy en día hay muchas clínicas dentales preparadas, con televisores en frente del paciente, música relajada, con profesionales agradables... con lo que estas sensaciones pueden pasar más desapercibidas. Usar en estas ocasiones, técnicas de relajación basadas en la respiración, puede ser muy adecuado.

Buscar una clínica dental de confianza nos aportará seguridad a la hora de enfrentarnos a la cita con el dentista, ya que un buen trato humano es fundamental para superar es temor.

También el acudir acompañado al centro dental con un amigo o con un familiar cercano nos dará un apoyo extra para evitar esa ansiedad previa a la cita. Si tu miedo al dentista es muy grave pide a alguien que te acompañe y verás cómo el proceso se hace más fácil.

Como consejo útil, solicitar la cita cuanto antes posible. Cuanto antes pidamos la cita, antes nos mentalizaremos de la futura visita y menos ansiedad experimentaremos.

Como profesional después de 6 años de experiencia veo que el miedo al dentista muchas veces es exagerado, ya que en bastantes ocasiones la revisión no supone más que un pequeño trámite. Por ello, es una gran idea pedir información a nuestro dentista sobre nuestro caso, para que nos explique cuál es el procedimiento y evitar preocupaciones excesivas.

Durante esa visita informar acerca del miedo que tenemos a esa situación puede ayudarnos a desahogarnos. Además nosotros los dentistas conocemos multitud de casos de este tipo y siempre echaremos una mano a través de unas palabras amables y tranquilizadoras.

Si tuviera que dar unas pautas como resumen, serían las siguientes:

- Encontrar un dentista comprensivo.

- Elegir una cita a 1ª hora de la mañana.

- Planea una primera cita «suave» sin tratarse, únicamente planificar y pedir consejos sobre su plan de tratamiento.

- Acordar una señal para avisar cuando estás incómodo.

- Llevar tu propia música.

- Y si tienes una fobia grave, valorar la posibilidad de sedación.

Porque la sonrisa es nuestra primera carta de presentación, en nuestra relación interpersonal, ya sea a nivel personal o profesional, y solo tienes una y que tus complejos y tus miedos no sean el problema para lucir una buena sonrisa.