Mochila y desfibrilador, tándem básico en eventos deportivos

21/05/2018

La mochila o botiquín de primeros auxilios, equipada con el material y medicación necesarios para atender urgencias junto con un desfibrilador externo semiautomático (DESA), es clave para los dispositivos médicos, explica la doctora Clara Quintana, especialista en Medicina Deportiva de Hospital Perpetuo Socorro.

La prevención, tanto de accidentes como de los problemas secundarios a la práctica deportiva, y en caso de ser imposibles de evitar, la oferta de asistencia sanitaria lo más precoz posible es el objetivo principal a la hora de preparar la cobertura sanitaria de una prueba.

En estos dispositivos existe una pieza clave que porta todo el personal sanitario desplegado en tales eventos deportivos por parte del Hospital Perpetuo Socorro, un centro especializado en este tipo de cobertura. Su papel como servicio médico oficial en la HPS San Silvestre, la Gran Canaria Maratón, la Copa del Rey de Baloncesto o la XVII Media Maratón Fundación Puertos de Las Palmas y Carreras Populares de 5 y 10 kilómetros que se celebra hoy son algunos ejemplos de ello.

Esta herramienta clave es la conocida popularmente como mochila o botiquín de primeros auxilios, que está equipada con el material y la medicación necesarios para atender urgencias in situ junto con un desfibrilador externo semiautomático (DESA), que se utiliza para realizar desfibrilación precoz, dado que la fibrilación ventricular es la causa más frecuente de muerte súbita.

La fibrilación ventricular se produce cuando el corazón presenta una actividad eléctrica totalmente desorganizada que produce contractura de las células miocárdicas de forma totalmente anárquica, es decir, esta actividad eléctrica sucede sin efectividad mecánica, no genera pulso. Por su parte, en la taquicardia ventricular sin pulso, el corazón presenta actividad eléctrica que produce contractura de las células miocárdicas, pero sin eficacia como bomba.

Parada

«La desfibrilación se utiliza en los casos de parada cardiorrespiratoria debida a fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso. Son mortales sin tratamiento. Si se aplica al inicio de la secuencia de resucitación, las personas que experimentan un ataque cardíaco tienen más probabilidades de sobrevivir”, asegura la doctora Clara Quintana, especialista en Medicina Deportiva de Hospital Perpetuo Socorro y responsable de los dispositivos médicos realizados en multitud de eventos deportivos por parte del citado recinto hospitalario.

“La desfibrilación precoz cuanto más rápidamente se realice, mejor será el pronóstico de la victima, sobre todo neurológico», explica la doctora Quintana. De ahí la importancia de que el personal médico porte estas mochilas para no perder un tiempo precioso en la asistencia precoz y el posterior traslado al centro hospitalario más cercano a través del soporte vital avanzado.

El desfibrilador externo semiautomático (DESA) es un aparato electrónico portátil que diagnostica y trata la parada cardiorrespiratoria cuando es debida a una fibrilación ventricular y a taquicardia ventricular sin pulso. No obstante, es totalmente ineficaz en la parada cardíaca con asistolia, es decir, cuando el corazón no tiene actividad eléctrica y no bombea la sangre, o en la actividad eléctrica sin pulso, que se produce cuando el corazón tiene actividad eléctrica pero no bombea la sangre.

Computador

Cada DESA contiene pequeñas unidades entre las que se encuentra un computador pequeño que puede analizar el ritmo cardiaco e identificar aquellos ritmos que pueden tratarse con una descarga eléctrica. Asimismo contiene una batería capaz de liberar una elevada cantidad de energía y determinar si debe administrarse una descarga y aplicar la terapia eléctrica correspondiente. De ahí su capacidad diagnóstica y de valoración del tratamiento. Por último, un sistema de luces, altavoces y voz grabada guían al operador durante el proceso.

El uso de los desfibriladores externos semiautomáticos requiere poca capacitación por parte de la persona que atiende la emergencia y puede ser utilizado fácilmente por personas sin conocimientos de medicina. «En España muchas comunidades autónomas tienen regulado su uso por personal no médico, requiriendo no obstante formación específica y reglada (en algunas regiones siguiendo la metodología de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias y la Asociación Americana del Corazón (SEMES-AHA); en otras la del Plan Nacional de RCP (Consejo Europeo de Resucitación) y en otras la de cualquiera de estas sociedades».

«La recomendación a nivel mundial es recibir un curso práctico sobre el manejo del mismo de 2-3 horas impartido por el suministrador de los desfibriladores», detalla la especialista en Medicina Deportiva, quien añade que «cada año se registran en España unas 24.500 paradas cardíacas extrahospitalarias, es decir, aproximadamente una cada 20 minutos».

Esa facilidad de uso siguiendo rigurosamente las instrucciones otorgadas por el DESA y la enorme incidencia de estos eventos cardíacos justifican la tendencia en los países desarrollados a colocar estos dispositivos en lugares concurridos. De hecho, estos desfibriladores son usados en aviones, aeropuertos, casinos, gimnasios, centros comerciales, hoteles, estadios, metros, piscinas o discotecas, entre otros lugares.