Cardiología

Arritmias cardiacas: síntomas y tratamiento

16/04/2018

Nos asustamos cuando el corazón late de manera irregular y cuando lo hace muy despacio o muy deprisa sin una causa que lo justifique. En algunos casos, estas alteraciones pueden tener consecuencias muy graves. La buena noticia es que las arritmias cuentan con tratamientos eficaces

Las arritmias son alteraciones del ritmo cardiaco. Durante una arritmia «el corazón puede latir demasiado rápido, demasiado lento o de manera irregular. Los latidos demasiado rápidos se llaman taquicardia y los que son demasiado lentos se conocen como bradicardia», señala el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos.

Esta entidad explica que es el sistema eléctrico interno del corazón quien controla la frecuencia y el ritmo de los latidos. «Con cada latido, un impulso eléctrico se extiende desde la parte superior hasta la parte inferior del corazón. A medida que el impulso se traslada, el corazón se contrae y bombea sangre», describe.

«Cada impulso eléctrico se origina en un grupo de células llamado nódulo sinusal, que se encuentra en la aurícula derecha, que es la cavidad superior derecha del corazón. En un adulto sano en reposo, el nódulo sinusal envía un impulso eléctrico para iniciar un nuevo latido entre 60 y 100 veces por minuto», subraya.

«Del nódulo sinusal, el impulso eléctrico se desplaza por vías especiales en las aurículas derecha e izquierda, lo que hace que se contraigan y bombeen sangre hacia las dos cavidades inferiores del corazón, que son los ventrículos. Luego, el impulso eléctrico pasa al nódulo auriculoventricular, situado entre las aurículas y los ventrículos. Allí se vuelve un poco más lento, para permitir que los ventrículos terminen de llenarse de sangre», detalla.

A continuación, «el impulso eléctrico sale del nódulo auriculoventricular y se desplaza por un grupo de fibras llamado haz de His. Éste se divide en una rama derecha y una izquierda. El impulso desciende por estas ramas a los ventrículos y los hace contraerse y bombear sangre a los pulmones y al resto del cuerpo. Luego, los ventrículos se relajan y un nuevo latido comienza en el nódulo sinusal», expone.

Cuando hay un problema en alguna de las fases de este proceso, se puede producir una arritmia. En este sentido, los especialistas de la Fundación Española del Corazón subrayan que las arritmias cardiacas aparecen por alguno de estos tres motivos: «el impulso eléctrico no se genera adecuadamente; se origina en un sitio erróneo; o los caminos para la conducción eléctrica están alterados».

Por ejemplo, la fibrilación auricular, la arritmia cardiaca más frecuente, se caracteriza por la descoordinación del ritmo de contracción de las aurículas. «Se trata de una alteración de la conductividad normal del corazón (denominada ritmo sinusal), cuando las aurículas no se contraen adecuadamente y los ventrículos lo hacen de manera irregular y excesivamente rápida, impidiendo el normal funcionamiento del corazón», manifiestan los cardiólogos de la Clínica Universidad de Navarra, en España.

Tanto la fibrilación auricular como el resto de las arritmias pueden ser paroxísticas o crónicas. Las primeras son aquellas que se presentan en ocasiones puntuales, mientras que las crónicas son de carácter permanente.

En ocasiones las arritmias pasan inadvertidas y se detectan casualmente cuando se realizan pruebas diagnósticas. No obstante, cuando hay síntomas, el más habitual son las palpitaciones. En este sentido, el cardiólogo Nicasio Pérez Castellano señala que el corazón debería funcionar sin que nosotros lo notásemos. «Cuando nos damos cuenta de que está funcionando, es decir, lo sentimos, sobre todo si nos incomoda, eso son palpitaciones», aclara.

También pueden producirse signos y síntomas más graves como «ansiedad, debilidad, aturdimiento, mareo, desmayo o sensación de estar a punto de desmayarse, sudor, sensación de falta de aire y dolor en el pecho», apunta el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos.

Esta entidad indica que las arritmias son más comunes en personas con ciertas enfermedades o problemas de salud que debilitan el corazón, como aquellas que han sufrido un ataque cardiaco, las que padecen insuficiencia cardiaca, quienes presentan válvulas cardiacas adelgazadas o con fugas, o las que tienen anomalías cardiacas congénitas.

«Otros problemas de salud que también pueden elevar el riesgo de sufrir arritmias son los siguientes: presión arterial alta, infecciones que causan daños en el músculo cardiaco o en el pericardio, diabetes (que incrementa el riesgo de presión arterial alta y de enfermedad coronaria), apnea del sueño (puede sobrecargar el corazón porque éste no recibe suficiente oxígeno), hipertiroidismo o hipotiroidismo», destaca.

De igual modo, hay factores que pueden hacer aumentar el riesgo de arritmias. «Entre ellos se cuentan la cirugía cardiaca, el consumo de ciertas drogas, como la cocaína o las anfetaminas, y el desequilibrio de algunas sustancias en el torrente sanguíneo, por ejemplo, de elementos químicos como el potasio», añade.

Marcapasos y desfibriladores

Existen diferentes tratamientos para las arritmias en función del tipo de arritmia. En el caso de las taquiarritmias o taquicardias, es decir, cuando los latidos del corazón son demasiado rápidos, los especialistas de la Fundación Española del Corazón subrayan la importancia de tratar los factores que predisponen a ellas o que las agravan, como la isquemia cardiaca, la insuficiencia cardiaca o una inadecuada oxigenación de la sangre. «Una vez resueltas estas situaciones, el manejo de las taquiarritmias se realiza generalmente mediante fármacos, que pueden usarse para controlar la arritmia reduciendo la frecuencia cardiaca, para hacerla desparecer y para prevenir nuevos episodios», apuntan. «A veces puede ser necesario realizar una cardioversión eléctrica (tras dormir al paciente, se administra un choque eléctrico mediante unas palas que se sitúan sobre el tórax) para eliminar la arritmia. También puede hacerse un estudio electrofisiológico que, además de diagnosticar las arritmias, permite tratar alguna de ellas mediante una ablación, que consiste en aplicar corrientes eléctricas que producen pequeñas quemaduras, anulando las zonas responsables de las arritmias», describen.

Sin embargo, en el caso de las bradiarritmias o bradicardias, el tipo de arritmia que se produce cuando el latido es demasiado lento, los tratamientos son diferentes. «Una vez resueltas las posibles causas no cardiacas, pueden precisar la colocación de un marcapasos, que estimulan el corazón cuando es necesario», exponen.

Asimismo, están los desfibriladores, que pueden dar un choque eléctrico en el caso de que el corazón se pare de forma súbita. Los expertos de la Sociedad Española de Cardiología señalan que hace pocos años ha aparecido un nuevo tipo de desfibrilador que se coloca íntegramente debajo de la piel, sin ocupar los vasos sanguíneos.

Por otro lado, ya se dispone de una nueva generación de marcapasos, los marcapasos sin cables. Según explican los especialistas de la Sociedad Española de Cardiología, son diez veces más pequeños que los convencionales y aúnan en un solo dispositivo el cable y el generador.Además, algunos de ellos serán compatibles con los nuevos desfibriladores, de modo que se podrán suplir así las limitaciones de dichos desfibriladores en lo relativo a la estimulación cardiaca. «El acoplamiento de un marcapasos sin cable a un desfibrilador subcutáneo, que por ahora está en fase de estudio, nos abre las puertas a una nueva forma de tratar las arritmias lentas y rápidas», detalla a Efe la cardióloga María Luisa Fidalgo Andrés.