La opinión del experto, René de Lamar

Actualidad sobre el alzhéimer. Conferencia de Chicago

06/08/2018

«El alzhéimer es la enfermedad neurodegenerativa del cerebro que con más frecuencia produce demencia, en la que el envejecimiento es un importane factor de riesgo, por lo que es el pilar de la investigación médica».

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En la reciente Conferencia Internacional (AAIC/2018) sobre la enfermedad de Alzheimer celebrada del 22 al 26 del pasado mes de julio en Chicago, Estados Unidos, hemos tenido la oportunidad de escuchar temas de máxima actualidad e interés, no solo para los profesionales sanitarios implicados en el diagnostico, tratamiento y manejo de tan compleja enfermedad sino para el amplio espectro social implicado, desde los propios pacientes, familiares, cuidadores y autoridades sanitarias, por lo que en base a tan actual tema estructuramos el artículo de hoy.

Debido a la imperiosa necesidad de disponer de tratamientos eficaces para la enfermedad de Alzheimer en fases muy iniciales, su detección precoz se ha convertido en uno de los principales focos de investigación en el terreno de las enfermedades neurodegenerativas.

Esta enfermedad se caracteriza por la presencia de deterioro cognitivo y/o conductual de inicio insidioso y curso progresivo de aparición en la edad adulta, principalmente en mayores de 65 años, a más edad más posibilidades de padecerla,su prevalencia se incrementa con la edad.

Se considera una enfermedad de causa multifactorial y compleja donde la edad es el principal factor de riesgo no modificable.

Los cambios neuropatológicos propios de la enfermedad de Alzheimer se caracterizan por la agregación anormal de proteínas, en concreto beta-amiloide extraneuronal en forma de placas seniles y tau hiperfosforilada intraneuronal en forma de ovillos neurofibrilares.

De forma gradual estos cambios conllevan pérdida de sinapsis y afectación neuronal que se manifiestan clínicamente por alteraciones cognitivas.

Este complejo proceso de patología neuronal puede comenzar hasta una década o más antes de que se inicie la sintomatología clínica.

La enfermedad de Alzheimer es ya a día de hoy un grave problema sanitario por generar un estado de dependencia con elevadísimo coste psicológico, moral, económico y social.

El declive cognitivo durante el envejecimiento normal o fisiológico es diferente a la demencia, test y baterías cognitivas ayudan a diferenciar ambos procesos.

Sin lugar a dudas el intento de caracterizar las fases iniciales de la enfermedad ha evolucionado desde la aparición a finales del siglo pasado del heterogéneo concepto de deterioro cognitivo leve hasta los actuales criterios diagnósticos.

Los biomarcadores, en pleno desarrollo y perfeccionamiento, probablemente a corto plazo, sean menos costosos y más accesibles a diferentes niveles asistenciales, por lo que jugarán un papel fundamental en la aplicación de los nuevos criterios diagnósticos.

Los nuevos criterios con el soporte de los biomarcadores favorecerán un diagnóstico en fase prodrómica (síntomas iniciales que preceden el desarrollo de la enfermedad) y preclínica.

La actualización de los criterios NINDS-ADRDA fueron revisados en el año 2011 y constituyen ahora los denominados criterios NIA-AA.

La detección de la enfermedad con el soporte de los nuevos biomarcadores en plasma en pleno desarrollo e implantación, que se pueden realizar mediante una analítica de sangre normal puede tener gran relevancia en la práctica clínica.

Es evidente que la precocidad del diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer genera beneficios para el paciente en varios niveles, médico, personal y social.

Desde el punto de vista médico, abordar la enfermedad precozmente facilita el manejo clínico, al podernos adelantar en la mayor medida posible a la aparición de los síntomas.

Esperemos que próximamente podamos disponer de fármacos que están actualmente en diferentes fases de investigación y desarrollo que modifiquen el curso evolutivo de la enfermedad y se puedan utilizar antes de la aparición de la demencia.

Se trató sobre la importancia de las anomalías en el ritmo circadiano del sueño en los pacientes que padecen la enfermedad, aun poco estudiado.

Existe una evidencia creciente sobre el efecto deletéreo sobre las funciones cognitivas del consumo de sustancias y medicamentos, los agentes con acción anticolinérgica son los más importantes al respecto y deben evitarse en los adultos mayores.

Desafortunadamente hoy en día no todos los centros disponen de recursos logísticos y económicos para la aplicación de técnicas de neuroimagen avanzadas y de los biomarcadores en liquido cefalorraquídeo y plasma lo que puede retrasar la aplicación práctica de los nuevos criterios diagnósticos.

¿Que recomendaciones pudieran ayudar a los familiares y cuidadores de pacientes con enfermedad de Alzheimer?

-La adecuada información y preparación sobre la enfermedad, sus manifestaciones

clínicas y saber como actuar antes las situaciones que se van presentando en el día

a día son esenciales.

-Mantener comunicación fluida con todo el equipo sanitario para obtener el apoyo

necesario.

-Cada paciente es diferente y puede tener manifestaciones y comportamientos

atípicos lo que no quiere decir que no padece la enfermedad.

-Tratar de evitar la sobrecarga del cuidador principal, utilizar adecuadamente los recursos y apoyos disponibles.

Datos prácticos a tener en cuenta

Alarma. Conocer las 10 señales de alarma para la detección precoz de la enfermedad es de

extraordinaria importancia:

1. Alteraciones en la memoria, con cambios significativos con respecto al nivel previo de la persona que dificultan llevar la vida cotidiana con normalidad.

2. Dificultad para la planificación y ejecución de las diversas tareas del día a día o resolver problemas cotidianos.

3. Desorientación en tiempo o en lugares conocidos.

4. Llamativa dificultad de llevar a cabo o desempeñar tareas habituales.

5. Problemas nuevos con el uso de palabras, alteraciones en el lenguaje o lo escrito.

6. Significativa dificultad para comprender el significado de imágenes visuales y como los objetos se relación entre sí en el ambiente.

7. Colocación de objetos fuera de lugar, incluyendo dificultades para la elección de la ropa y falta de habilidad para desempeñarse en el día a día.

8. Alteración, disminución o falta del buen juicio.

9. Pérdida de iniciativa para tomar parte en actividades de diversa índole como laborales, domesticas y sociales.

10. Cambios en el humor o de la personalidad, comenzar con actitudes, conductas o acciones que no tenia anteriormente.