Aprovecha los aplausos de las ocho para pedir trabajo desde su balcón

20/05/2020

Separado y en paro, se desplazó desde Madrid a Ciudad Real para estar con su hija pero le sorprendió el estado de alarma.

Jorge Guillén tiene 43 años. Tiene una hija de 4 años y desde hace dos está separado. Su expareja tiene la custodia de la menor y, después de dos años desplazándose cada dos semanas desde Madrid a Ciudad Real para verla, decidió pasar una temporada más larga en la capital manchega aprovechando que estaba cobrando el subsidio de desempleo. Sin embargo, la pandemia de la Covid-19 se extendió, se decretó el estado de alarma y la vida se le complicó a Jorge.

A punto de dejar de cobrar el subsidio del paro y con la obligación de pagar cada mes el alquiler de su piso Ciudad Real, decidió aprovechar los aplausos de sus vecinos a los trabajadores sanitarios a las 8 de la tarde para pedir trabajo. Lo hace a través de una pancarta colgada en el balcón en la que se lee «Necesito trabajar para poder seguir viviendo con mi hija» y se adjunta su número de teléfono. «Intento que alguien me contrate para poder seguir adelante y disfrutar de mi hija», cuenta Jorge, que en el pasado ha trabajado como electricista, antenista, pinche de cocina, recepcionista de hotel, camarero y almacenista.

Su acción ha despertado la atención de los vecinos y ha recibido algunas llamadas pidiéndole el currículum para trabajar como carnicero o guarda de seguridad sin que hayan fructificado en un empleo. Frente a su casa de la calle Alvar Gómez, en el barrio del Nuevo Hospital, se ubica el campo de fútbol donde se entrena el Manchego B. Su desesperación para conseguir un trabajo incluso le ha llevado a ofrecerse como ayudante de entrenador para este equipo de fútbol de juveniles. «Siempre he practicado, desde niño, los valores del deporte», indica.