Puerta precintada del piso en el que fue localizado el cadáver de Olivia. / DAMIÁN ARIENZA

Analizan el móvil y el ordenador de la acusada de matar a su hija de 6 años en Gijón

La Policía quiere determinar si el detonante fue la pérdida de la custodia de Olivia o si bien lo había premeditado antes de recibir el auto judicial

OLAYA SUÁREZ Gijón

La Policía Nacional continúa con la investigación del crimen de la pequeña Olivia. Los agentes analizan los dispositivos electrónicos de Noemí Martínez Largo para intentar arrojar luz al parricidio y determinar si la madre dio alguna muestra de sus intenciones antes de saber que la custodia de la niña pasaría a su exmarido o si bien ese fue el detonante para decidir, presuntamente, acabar con la vida de su hija de 6 años.

La mujer, de 48 años, envió el domingo 30 de octubre un mensaje de teléfono móvil a su hermano diciéndole «antes de entregársela a él, la mato». La Policía Nacional trata de averiguar si anteriormente habría mostrado sus intenciones homicidas, con búsquedas en internet o mensajes anteriores enviados a personas de su entorno.

Según determinó la autopsia practicada al cadáver, Olivia falleció por la ingesta de tranquilizantes y analgésicos, que le fueron administrados en una taza de leche con cacao. La Policía halló en el domicilio de la avenida de Gaspar García Laviana gran cantidad de envases de Orfidal y Enantyum, la mayoría vacíos. Se trataba de medicación que Noemí Martínez Largo tenía recetada por prescripción médica debido a un cuadro de ansiedad que padecía. No le habían detectado ninguna patología mental grave a lo largo de su vida.

Noemí Martínez Largo cumple mañana su primera semana en la cárcel acusada de asesinato

Con el rastreo de los dispositivos móviles (el teléfono y el ordenador) los investigadores quieren apuntalar los atestados policiales que se iniciaron la noche en la que fue localizado el cuerpo sin vida de la menor tras la alerta de su tío materno. Había recibido el mensaje amenazante de su hermana y no podía contactar con ella.

El cadáver fue encontrado el domingo por la noche, pero la autopsia determinó que Olivia podría llevar un día muerta. Supuestamente, su madre le administró el cóctel letal la noche del sábado, solo un día después de recibir la notificación del juzgado que le entregaba la custodia de la pequeña a su exmarido. La jueza primaba el arraigo de la niña en Segovia y la obligaba a regresar para empezar a vivir con su padre, su pareja María y la hija de ella, de 9 años.

Ese se considera el detonante para matar a su hija, pero la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) quiere determinar si lo había premeditado antes del auto judicial. Desde que se separase de Eugenio García le había interpuesto más de una veintena de denuncias, por malos tratos físicos, malos tratos psicológicos, injurias, maltrato continuado, abusos sexuales a la niña... De toda la batalla judicial que ella desplegó contra el padre de la niña, fue condenado a nueve meses de cárcel por un episodio de violencia ocurrido en julio de 2018 cuando él le presentó los papeles del divorcio. Según queda recogido en la sentencia y también en la ratificación de la Audiencia Provincial, la zarandeó y empujó. Noemí García Largo cumple mañana una semana interna en la cárcel.