r.c.

El abuso nocturno del móvil aumenta el fracaso escolar

Ocho de cada diez niños y adolescentes le roban horas y calidad al sueño, lo que castiga su atención, su memoria y su capacidad de resolver problemas

Alfonso Torices
ALFONSO TORICES Madrid

Los pediatras han elaborado un documento para alertar a los padres españoles del grave riesgo de permitir que sus hijos abusen cada noche de dispositivos tecnológicos, fundamentalmente de los móviles. Este nuevo e insano hábito, advierten, causa graves carencias de sueño en niños y adolescentes, lo que desemboca en déficits del desarrollo físico y mental de los chicos y en un aumento del fracaso escolar. Es lo que los especialistas han empezado dibujar como el delicado triángulo sueño-tecnología-rendimiento escolar.

Se está perdiendo, explican, con demasiada frecuencia, el tradicional y necesario hábito infantil y juvenil de respetar un horario de sueño, sobre todo en los días lectivos, que no debería ser inferior a las ocho horas. La extensión del uso del 'smartphone' o la tableta cada noche, en la habitación, sobre todo en las dos horas previas a apagar la luz, ha disparado entre los jóvenes, más que ninguna enfermedad concreta del menor, los problemas de falta de sueño y de mala calidad del descanso nocturno. Con independencia de otros problemas graves, como puede ser una adicción, el mal uso de las tecnologías provoca ya más alteraciones del descanso diario que patologías habituales como los trastornos respiratorios, que afectan al 4% de los escolares.

Entre el 76,1% y el 91,2% de los estudiantes -de media ocho de cada diez- confiesan tener problemas para dormir y, lo que aún es más peligroso, hasta un 15%, uno de cada seis, asegura que no tiene horario regular alguno para echarse a la cama en los días de colegio. El abuso nocturno de las pantallas, lamentan los pediatras, «está convirtiendo por primera vez el tiempo de sueño de los chicos en algo opcional». El robo de horas al descanso diario o el baile de horarios de sueño entre semana es algo frecuente en este grupo de edad.

«La presencia de dispositivos electrónicos en la habitación de los niños durante la noche se asocia significativamente con una reducción de la duración y la calidad del sueño», concluye el informe. «Si a eso le añadimos la presencia de un trastorno respiratorio del sueño y la obesidad -mal que padece el 15% de chicos españoles-, las consecuencias se incrementan no solo en el rendimiento académico, sino también en la función metabólica, pues esta asociación incrementa la tendencia a un mayor consumo de hidratos de carbono», alerta.

El análisis médico, divulgado con motivo del Día Mundial del Sueño, que se celebra hoy, recuerda que el descanso diario es tan fundamental para el desarrollo saludable de niños y adolescentes como la propia alimentación. La razón es que tiene una influencia determinante en el desarrollo físico y neurológico del chico, en el aprendizaje general y en la consolidación infantil y juvenil de la memoria.

Cuidado con los sábados

Los especialistas, al tiempo, aclaran que «el rendimiento escolar no está determinado únicamente por la capacidad académica del niño» y destacan que entre los factores que mejoran el aprendizaje o, por contra, acercan el fracaso escolar «el sueño juega un papel crucial». El rendimiento en el aula, subrayan, queda seriamente comprometido por los episodios reiterados de falta de sueño o por los horarios nocturnos anárquicos en días lectivos, pero también repercute de forma negativa si durante los fines de semana se generaliza la costumbre de retrasar más de dos horas la hora habitual en la que los chicos se acuestan el resto de días.

Los problemas de cantidad y calidad de sueño se manifiestan en debilidades de todo tipo para el estudiante. Son, aseguran los pediatras, fuente de déficits de atención, de memoria y de la capacidad para la resolución de problemas, y repercuten en la habilidad de movimientos o en la falta de ella.