Manifestacion en Roma para protestar por los abusos sexuales en la Iglesia católica / EFE / RICCARDO ANTIMIANI

330.000 casos de abusos sexuales en la Iglesia francesa desde 1950

El 80% de las víctimas de religiosos y laicos que trabajaban para instituciones católicas eran niños de entre 10 a 13 años

BEATRIZ JUEZ. corresponsal en París

Francia descubrió este martes con horror al alcance de los abusos sexuales a menores en el seno de la Iglesia católica. Más de 216.000 niños y jóvenes fueron víctimas de tocamientos, agresiones sexuales o violaciones por parte de sacerdotes o religiosos entre 1950 y 2020, según un informe demoledor de la Comisión Independiente sobre Abusos en la Iglesia (Ciase, por sus siglas en francés) que ha provocado un seísmo en la opinión pública.

El número de damnificados podría alcanzar los 330.000 si se contabilizan las agresiones de pederastas laicos que trabajaron en otras instituciones católicas, como colegios, catequesis o movimientos juveniles. El estudio calcula que desde 1950 ha habido entre 2.900 y 3.200 sacerdotes o religiosos pederastas. Estas cifras son «una estimación mínima», advirtió Jean-Marc Sauvé, presidente de la comisión.

«Es una carga pesada, en sentido literal y figurado», dijo a la hora de entregar el documento –de 485 páginas y otras 2.500 de anexos– a Eric de Moulins-Beaufort, presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, y a Véronique Margron, que encabeza la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Francia (Corref).

De Moulins-Beaufort manifestó su «vergüenza» y su «espanto» ante lo que revela el documento y pidió perdón a cada una de las víctimas. «Su voz nos conmueve, el número nos abruma», reconoció, al tiempo que lamentó en Twitter «la incapacidad de la Iglesia, sus autoridades y sus comunidades a percibir el sufrimiento de estas personas y a comprender la amenaza que representaba tal o cual sacerdote, tal o cual religioso o religiosa».

El problema subsiste

El 80% de las víctimas eran niños y la mayoría de ellos tenían entre 10 a 13 años, precisa la comisión. Gran parte (56%) se produjeron en los años 50 y 60, reduciéndose entre las décadas de los 70 y 90 (22%) y después de estabilizaron (22%). Sin embargo, no hay creer que «las violencias sexuales han sido completamente erradicadas. El problema aún está detrás de nosotros, subsiste», advirtió Sauvé.

El presidente de Ciase considera que en los últimos años se ha producido un cambio en cuanto a la atención de las víctimas. «Hasta principios de este siglo constatamos una indiferencia profunda y cruel. No les creían ni les escuchaban. Se consideraba que en menor o mayor grado habían contribuido a lo que les había pasado», explicó Sauvé.

El análisis concluye que «la Iglesia no supo ver, no supo escuchar, no supo captar las señales débiles emitidas por las víctimas» y tampoco hizo nada por «tomar las medidas necesarias» para evitarlo y ayudarles. «La Iglesia puede y debe hacer todo lo que sea necesario para restablecer lo que ha dañado y reconstruir lo que se ha roto», añadió.

«Estos números son abrumadores y no pueden quedar sin consecuencias», dijo Sauvé. Cree que es necesario que la Iglesia reconozca «la responsabilidad de la institución» en estos abusos «sistémicos». «Le pasamos hoy el testigo. En ella depositamos nuestras esperanzas y nuestras expectativas», dijo Sauvé, al presentar el informe, que contiene 45 recomendaciones.

La comisión aboga, entre otras cosas, por indemnizar a las víctimas. «Hay que reparar, en la medida de lo posible, el mal que se ha hecho. Esto implica un mínimo de reconocimiento», señaló Sauvé, para quien «la cuestión de la indemnización no es un donativo, sino un deber». También estima que es necesario que la Iglesia reforme algunas de sus prácticas, como la formación de los sacerdotes y el secreto de confesión.

La Ciase comenzó su investigación en febrero de 2019, a petición de la Conferencia Episcopal y la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Francia (Corref), tras una serie de escándalos sexuales que sacudieron los cimientos de la Iglesia. Uno de los casos más conocidos fue el del cura Bernard Preynat, condenado en 2020 a cinco años de prisión por abusos de decenas de menores durante más de treinta años.

El 'caso Preynat' llegó a salpicar a Philippe Barbarin, entonces arzobispo de Lyon. Barbarin fue condenado en primera instancia a seis meses de prisión con suspensión de pena por no haber denunciado ante la Justicia la actuación del este sacerdote de su diócesis pese a que presuntamente estaba al tanto de lo que ocurría. Luego fue absuelto en apelación en enero de 2020.

El caso inspiró la película 'Gracias a Dios', del director François Ozon, ganadora del Gran Premio del Jurado de la Berlinale. El título viene una frase pronunciada por el arzobispo de Lyon, quien en 2016 provocó una gran polémica cuando manifestó durante una reunión de obispos que «gracias a Dios» la mayoría de los abusos cometidos por Preynat habían prescrito.