Teatro que supera la dependencia

17/07/2017

Trece adultos en situación de dependencia por discapacidad física del centro de día Los Ruiseñores han convertido el teatro en su forma de expresar sus emociones y en una plataforma de integración social. Se disfrazan, suben al escenario y actúan como actores y actrices profesionales. Son la compañía Los Ruiseñores.

Las Palmas de Gran Canaria
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Felicidad, trabajo en grupo, ganar seguridad en uno mismo, emoción, juego, perder la vergüenza, vitalidad, magia... Juan, Juanito, Carmen, Ciro, Marisa, Melinda, Ancor, Maica, José Luis, Judith, Alejandro, Antonio y Jesús definen con estas palabras lo que significa para ellos el teatro. Estos trece actores y actrices, ya veteranos de la escena, no dudan en subir al escenario donde no hay perjuicios ni diferencias. Son la compañía de teatro Los Ruiseñores, como quieren darse a conocer, que nació con la idea de un taller interno del Centro de Estancias Diurnas Los Ruiseñores –ubicado en el barrio de Miller Bajo de la capital grancanaria– y al que hoy invitan a representar sus obras en colegios, guarderías, asociaciones y, una vez al mes, ante los presos del Salto del Negro.

Cada uno de ellos se encuentra en una situación de dependencia por discapacidad física, por acontecimientos sobrevenidos, y sabedores de ello se esfuerzan y demuestran, día a día, que «no existen barreras para ellos; solo las que se autoimponen», destaca la psicopedagoga y experta en Educación especial, Hilda García Perera.

El programa de teatro les reporta numerosos beneficios: vencen la timidez, aprenden a hablar en público, mejoran las relaciones entre ellos y con los demás, refuerzan la autoestima, ejercitan la memoria y trabajan en equipo, entre otros muchos. Además, hacen manualidades, porque la ropa y la puesta en escena «la hacemos nosotros; lo hacemos todo, hasta los carteles», incide Carmen y Marisa. «Y también con la ayuda de familiares que nos cosen», agrega Belinda.

Ciro asegura que le ha ayudado a «superar la timidez», Melisa apunta, entre risas, estar «preparada para Hollywood», Marisa tiene claro que «ya es parte» de su vida, José Luís dice que «no» le gusta mucho, Judith ha perdido la «vergüenza», a Alejandro le ha dado «alegría y cariñosidad», y «vitalidad» a Jesús. Juanito destaca que con el teatro demuestra «lo que vale», a Ancor le «hace feliz hacer el trabajo bien hecho», y a Antonio y a Maica les reporta «satisfacción». García resalta que el equipo que trabaja en el centro, Iria, Ana, Leonor, también participa en la preparación de las obras de teatro que escenifican y que Mónica Armas les adapta. «Es un espacio físico y de emociones para que muestren sus trabajos y donde se aprecia el esfuerzo de cada uno de ellos para quienes el teatro es volver a jugar, es magia, diversión y alegría». «Esta iniciativa es una plataforma no solo para su integración, sino también para la integración del resto de la sociedad para con ellos», afirma García.