La escuela de los agricultores

03/04/2018

El Servicio de Extensión Agraria se creó en España en 1955 a imagen y semejanza del Servicio de Vulgarización Agraria que desde principios del siglo XX se implantan en Europa para la modernización agraria. En Canarias, la primera Agencia de Extensión Agraria abrió sus puertas en 1958, en Güímar, hace ahora 60 años.

La primera Agencias de Extensión Agraria que se creó en Canarias fue la agencia comarcal de Güímar, en el año 1958. Hacía tres años que el Ministerio de Agricultura había puesto en marcha el Servicio de Extensión Agraria en España y la agencia tinerfeña era la número 58 del país. Sesenta años después, hay abiertas 33 agencias y oficinas en todas las islas y, como entonces, siguen asesorando y formando a agricultores y ganaderos y, además, ayudándoles en la tramitación de expedientes ante cualquier administración.

El origen del Servicio de Extensión Agraria está en los llamados Servicios de Vulgarización Agrícola que sucesivamente se fueron implantando en Europa desde principios del siglo XX a partir de la fórmula de los profesores itinerantes de agricultura que luego darían paso a unos equipos técnicos que trabajan por y para la modernización de la actividad agraria.

En España, el Servicio de Extensión Agraria se creó mirándose sobre todo en Alemania, país con el que se mantenían estrechos vínculos y donde se formaron muchos de los agentes antes de desplegarse por todo el territorio español, incluida Canarias, donde en pocos años llegan a todas las comarcas agrícolas.

Tras la Agencia de Extensión Agrícola de Güímar, se crearían la de Icod del los Vinos, también en Tenerife, la de Hermigua, en La Gomera, y las de Teror y Puerto del Rosario, en Gran Canaria y Fuerteventura, respectivamente.

Su implantación en las islas siguió el mismo patrón que en el resto del Estado y, de igual manera que en el territorio peninsular, se consolidaron como ejemplo de la acción directa de la administración en el entorno rural, explica el ingeniero técnico agrícola y periodista Zenaido Hernández.

Allí donde se implantan, las agencias trabajan desde varias perspectivas: Además del fomento de la mejora del medio rural, promoviendo obras de acción comunitaria -mejora de la infraestructura viaria, creación de centros de comercialización o establecimiento de redes de riego-, se centran en la formación de los jóvenes, creando los llamados Planteles, que no son otra cosa que foros en los que se fomenta el asociacionismo y se ponen en marcha proyectos orientados a divulgar distintas técnicas agrarias. Y, en paralelo, se crean centros de formación profesional en algunas comarcas, las escuelas de capacitación agraria (las de Tacoronte, Arucas y Los Llanos de Aridane).

En los años 60 y 70 las agencias fueron auténticas escuelas para los agricultores y sus familias, dice Zenaido Hernández, quien pone el acento en cómo desde el primer momento se da a las mujeres un papel preponderante por cuanto que era a través de ellas que las denominadas Agentes de Economía Doméstica promovían las mejoras que en cada momento fueran de más interés, tanto en el hogar como en la explotación agrícolas o ganaderas.

Con el devenir de los años, las agencias de extensión agraria pasaron a depender administrativamente de la Comunidad Autónoma y ahora de los Cabildos.