Infraestructura

granadilla ya tiene puerto

06/11/2017

El puerto de Granadilla bien podría ser el Escorial de Tenerife porque probablemente haya sido la infraestructura que más ha tardado en ejecutarse de cuantas se han proyectado en la isla. La contestación social y los tribunales frenaron varias veces su construcción, justificada, entre otras cosas para la entrada del gas, ahora paralizada.

Granadilla ya tiene puerto. Desde esta semana puede comenzar a recibir los primeros atraques, aunque de momento nadie ha mostrado el mayor interés por hacerlo habida cuenta de que, más allá de los diques -uno aún en ejecución-, el puerto carece de toda infraestructura que permita su operatividad.

El visto bueno dado por el Ministerio de Fomento a las obra de abrigo pone el punto y aparte a una década de reveses en la Unión Europea (UE) y en los tribunales, todos movidos por colectivos sociales y ecologistas contrarios a la construcción del muelle por el daño medioambiental que suponía. Recurso tras recurso, las obras, con declaración de impacto ambiental desde 2003 y dictamen favorable de la Comisión Europea de 2006, no arrancaron hasta 2010.

El informe favorable de Fomento no significa, sin embargo, que se hayan acabado los problemas. De momento, el Ministerio de Industria está estudiando con lupa la negativa de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a autorizar a Enagás la construcción de la regasificadora proyectada para el puerto. Un nuevo revés a un proyecto que la Autoridad Portuaria y las instituciones tinerfeñas, amén del Gobierno, ha defendido hasta la extenuación porque, en buena medida, de la entrada del gas depende el desarrollo futuro y el éxito de una infraestructura en la que se llevan invertidos más de 145 millones de euros.

La justificación del puerto ha pasado durante tres lustros por distintas argumentaciones y, según avanzaba el tiempo, todas han ido cayendo por su propio peso. Pasó el tren del transbordo, el del gas está en veremos y habrá que ver qué pasa con el negocio de reparación de plataformas.

Los acomodos legales salvaron su construcción, pese a que es la infraestructura que ha sumado mayor número de quejas en la UE y la que ha recibido la mayor y más sostenida contestación social de la historia de Tenerife.