Una lección inolvidable por Navidad

24/12/2018

Alumnos del instituto Las Maretas de Arrecife repiten un año más el entrañable gesto de hacer llegar unos presentes navideños muy especiales a los usuarios de las residencias de Alzhéimer

Por octavo año consecutivo, y esta vez de la mano de los alumnos del instituto Las Maretas de Arrecife, se cumplió la cariñosa aspiración del mítico Juan Brito (Hijo Predilecto insular, folclorista, artesano y arqueólogo) de hacer que en Navidad los jóvenes tengan un detalle entrañable con los usuarios de las residencias de Alzhéimer. Una experiencia vital, de las más intensas que se pueden tener a lo largo de la vida, en una etapa de formación académica, donde los gestos más humildes se convierten en auténticos acontecimientos.

Como cada año, desde 2010, distintos institutos y colegios de la isla vienen elaborando de forma manual pequeños presentes, que después entregan, en un encuentro organizado con los usuarios del centro de Las Cabreras en Nazaret, aunque en esta ocasión también se ha tenido el detalle con el centro de enfermos de Alzhéimer de Tiagua.

Esta vez los alumnos de varios cursos de Las Maretas, en el barrio de San Francisco Javier de Arrecife, grabaron un CD, con el recitado de romances de Lanzarote, escogidos del Romancero Canario recopilado por el Catedrático de Filología Española en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Maximiano Trapero. Además, con estos mismos romances, los propio alumnos elaboraron unos libritos, decorados con ilustraciones y dibujos, y el CD, junto al libro, acompañado de algunas golosinas -cedidas por la empresa Comercial Zonzamas- se incluyeron en una talega (también hecha a base de telas recicladas) y también decorada y pintada a mano, que después entregaron de forma personal a cada usuario de estas dos residencias de mayores.

Para ello, se organizó el pasado jueves, el día clave del encuentro entre estos jóvenes y los usuarios de las dos residencias, un acto de una profundidad humana realmente digna de mención, en el que los jóvenes entregaron sus presentes a cada usuario asignado, con el que días antes, de forma previa, habían mantenido un acercamiento personal para conocerse y tratarse.

Había que ver con que cercanía y cariño se produjo este reencuentro, en el que a más de uno, jóvenes y mayores, se le escapó alguna lágrima de emoción, por la intensidad del momento que vivieron. Había que ver con que motivación y cariño se acercaban los diferentes estudiantes a entregar a cada mayor su talega llena de presentes, y con que cara de felicidad éstos la recibían, fundiéndose en un entrañable abrazo.

En definitiva, se volvió a repetir una experiencia inolvidable, especialmente para los jóvenes, que pudieron tener de la forma más intensa el contacto con la realidad del mal del Alzhéimer; sin olvidar, el aprendizaje del romancero de su tierra, que hoy solo persiste en la memoria de los más viejos o s través de los Ranchos de Pascua.

Un gesto que se renueva de año en año por las entrañables fechas navideñas, de la mano de Pedro Brito, hijo del malogrado Juan Brito, después de que la familia viviera de forma personal el drama del Alzhéimer.

Desde ese momento y bajo el nombre de Navidades para Recordar, se ha venido repitiendo desde 2010, este bonito gesto de amistad y de cariño. Cada año, implicando a más gente, con detalles como la grabación de un disco con villancicos interpretados por algunos de los grupos y solistas más destacados del folclore de las islas, o incluso implicando a la Reina Sofía, presidenta la Fundación Española contra el Alzhéimer, que se interesó por el proyecto.