San Ginés se une al centenario

15/08/2019

El pregón de las fiestas de Arrecife sirve para reclamar que el cuidado del legado de César Manrique se extienda mucho más allá de la celebración del siglo del nacimiento del artista

Carlos Manrique, hermano de César, protagonizó en la tarde-noche de este pasado miércoles el pregón festivo de San Ginés, en el salón de actos del Ayuntamiento de Arrecife. Fue menos extenso en el uso del tiempo que pregoneros precedentes, amparado en sus 94 años, y pese a la ayuda de Eduardo, su hijo. Tuvo tiempo de hacer repaso lúcido de cómo vivió las fiestas de joven y, sobre todo, pese a la brevedad del discurso, logró que entre el público asistente calara la necesidad de que se hagan todos los esfuerzos al tiempo de preservar del legado de César Manrique, sobre todo más allá de este año en que el artista está especialmente presente en la vida cotidiana insular, por conmemorarse el centenario del natalicio.

«En el año del centenario del nacimiento de nuestro hermano, de tío César para sus sobrinos, del Manrique que cada uno lleva dentro, me parece de justicia pedir a las autoridades que cuiden y conserven su obra, y a todos nosotros que sigamos su ejemplo de compromiso con el arte, la cultura, el territorio y la vida», proclamó el pregonero de San Ginés, quien hizo especial inciso en el proceder de la Fundación César Manrique, que el hermano menor el artista lanzaroteño más internacional de todos los tiempos calificó de «ejemplar».

También hizo mención Carlos Manrique a cómo fueron las relaciones habituales con su hermano. «Me hablaba continuamente de sus proyectos y cuando estaba en algo me decía: ¡No se te ocurra ir a verlo hasta que esté terminando y vengas conmigo!». Hizo aquí mención especial al Mirador del Río, «que es la obra suya que más me gusta por las vistas tan bonitas que tiene de la Graciosa y los Islotes, y por su arquitectura». También resaltó «la escalera que arranca del interior del bar del Jardín de Cactus».

Sobre las fiestas de antaño dijo el pregonero que «ya disfruté lo mío, no crean, ya que siempre me gustó mucho bailar y los bailes es lo que más recuerdo de las fiestas de mi juventud, en los años cuarenta del siglo pasado».

Aprovechó, asimismo, para recordar a su padre, Gumersindo, quien murió joven. De él heredó su pasión por el comercio.

Antes del acto hubo un pasacalles por varias vías del centro de la ciudad.