Palop conectará los barrios de Arrecife con ‘Caminos del agua’

03/08/2018

Con la filosofía de nutrirse de la opinión y experiencia de las personas que van a vivir en la ciudad, el arquitecto y urbanista Juan Palop ha recorrido los barrios de Arrecife, hablado con representantes vecinales y técnicos, en los ámbitos social y medioambiental, para definir su idea de capital de la reserva de la biosfera, de la que ayer presentó el proyecto Caminos del agua.

Palop comenzó su exposición agradeciendo el buen entendimiento entre administraciones, en este caso el Cabildo y el Ayuntamiento de Arrecife, en la consecución del ambicioso plan para la ciudad, que cuenta, según avanzó el presidente cabildicio, Pedro San Ginés, con 3 millones de euros anuales en los próximos ejercicios.

El urbanista asegura que en una ciudad a medio desarrollar urbanísticamente como es Arrecife, «sus defectos son sus oportunidades». Así, la histórica cultura del agua en Lanzarote, que cuenta con numerosos vestigios en la capital, entre ellos las antiguas escorrentías, que derivaban hasta los aljibes el agua de lluvia, vertebrará el plan de movilidad que subyace a todo el proyecto Capital de la biosfera, siguiendo la máxima arquitectónica de que «las intervenciones que solo valen para una cosa están mal hechas». De esta forma las escorrentías dejarán de ser un problema «y se conviertan en un eje de trabajo sobre el que construir un nuevo orden que facilite la movilidad peatonal y del transporte ligero en la ciudad», indicó el arquitecto.

Aunque habrá cuatro caminos del agua, ahora se está avanzando en el primero de ellos, Argana-El Charco, que conecta estos barrios, desde la escombrera a las Cuatro Esquinas, pasando por Titerroy y La Vega-Valtera. La idea es recuperar los elementos e infraestructuras tradicionales al paso de estos caminos e incoporarlas, así como también solares y parcelas en el ámbito de influencia de estos pasos para disfrute ciudadano.

«El nuevo Arrecife ya está en Arrecife», aseguró el urbanista, intentado trasladar la idea de recuperación de estos recursos propios de la ciudad, anteriores al actual sistema de saneamiento y distribución del agua.

Los caminos forman parte de un cambio de modelo que primará al peatón y el tráfico amable frente al tráfico rodado «una inversión de mentalidad que multiplica por cuatro la capacidad de movilidad», asegura.

Para facilitar este cambio, se proponen alternativas urbanísticas como las bioesquinas, con wifi gratis y bancos, «que facilitan el contacto intergeneracional»; la creación de nuevas centralidades, «en torno a centros públicos equidistantes de toda la población del barrio»; las plataformas cívicas, ubicadas sobre los pozos de saneamiento «y que tienen su reflejo social en las terrazas de los bares en los lugares más insospechados»; o la transformación de los intercambiadores o estaciones de guaguas en plazas públicas. Se pone como ejemplo la intervención en marcha en Naos «que será una prolongación literal de la medular, con sombra para terrazas». Todo ello sin descuidar lo que Palop define como «urbanismo de guerrilla», dedicado a los temas básicos de mantenimiento.