Manuel Perdomo, el artesano de las bicicletas de madera

06/12/2019

El artesano Manuel Perdomo Cabrera ha dedicado toda su vida al trabajo de la madera. Su padre era carpintero y herrero, su abuela trabajaba en un taller de costura, y su tío era zapatero, así que se enamoró de lo artesano desde muy temprano. Tanto, que de pequeño ya jugaba a fabricar sus propios juguetes de madera.

Le divertía reproducir miniaturas de los objetos que veía a su alrededor, como los camiones que antaño trasportaban arena para enarenar las fincas de Lanzarote, o los cestones y las bodegas durante las semanas de vendimia, explica Cabrera, en una entrevista durante su participación en la Feria de Artesanía de Canarias, donde expone sus bicicletas de madera.

"En verano, cuando nos íbamos a la playa a pasar unos días, yo llevaba unos barquitos hechos de madera y metal para jugar en la orilla del mar", recuerda el artesano, nacido en Haría, Lanzarote, en 1942.

Una vez superada la niñez, llegó la "gran aventura" de aprender a montar en bicicleta, y aunque poco después comenzó a trabajar en el taller de carpintería de su padre, el artista nunca olvidó su "gran pasión" por las ruedas.

Trabajó la carpintería en todos sus ámbitos, pero hacer puertas y ventanas siempre le resultó "monótono", así que, tiempo después, decidió montar su propio taller de torneado de madera, y durante años, fabricó balaustres, balcones y pasamanos para los demás carpinteros de la isla.

Perdomo Cabrera será reconocido mañana como Artesano del Año en la trigésimo quinta Feria de la Artesanía de Canarias

En ese tiempo, compaginó su trabajo de carpintero con la profesión de maestro en una Escuela Taller de Lanzarote, en donde enseñó el oficio a varios jóvenes, algunos de los cuales regentan hoy sus propios talleres, añade Cabrera orgulloso.

El artesano confiesa que "disfrutó mucho" de esa etapa, pues siempre le gustó enseñar y explicar, pero sobre todo, afirma, le gustaba trasmitir a sus alumnos la "gratificación" que entraña hacer algo con las manos "y ver cómo, a través de ellas, puedes hacer realidad tus sueños".

Finalizada su etapa formativa, el ebanista canario decidió jubilarse, retomar su pasión por las ruedas, y "vivir del capricho", explica sonriendo.

Comenzó con la fabricación de ruedas, para posteriormente dedicarse a la elaboración de carretillas, carruajes y bicicletas de madera, entre las que destaca la reproducción de la bicicleta Draisiana de 1818, el primer vehículo de dos ruedas dispuestas en línea.

"Ahora mismo tengo una colección de ocho bicicletas, pero quiero llegar a la docena", explica Cabrera, que, asegura, además, que ya está trabajando en su próximo proyecto: un coche de madera descapotable que funcione con un motor eléctrico.

"La verdad es que esto es un sueño, a lo mejor no lo puedo hacer realidad, pero por lo menos, me alegro de haberlo soñado", remarca.

El artista, que no tiene punto de venta para sus diseños, reconoce que "muchas personas" que "viven a través del dinero" se sorprenden al saberlo, "pero para mí estas piezas tienen otro valor", explica.

"Cuando salgo por la calle con la bicicleta la gente me para, me pregunta, y yo les explico y les muestro. Si yo fuese sin la bicicleta, esas personas y yo nos cruzaríamos sin intercambiar una palabra. Ese ratito de intercambio agradable, de vivencias, es el gran valor que tiene mi trabajo", reflexiona.

El artesano suele trabajar con maderas como el pino, el sapelli o la vitacola, aunque prefiere la morera, una madera "noble y recia", pero que es capaz de amoldarse a las curvas de sus diseños.

A este respecto, Cabrera destaca la importancia de recuperar, reutilizar y reciclar materiales, "más aún en estos tiempos", porque "no solo les estás dando otra utilidad, les estás dando una nueva vida. Y aunque los materiales no tienen vida, puedes trasmitir mucho a través de ellos", defiende.

Todos sus trabajos incluyen elementos reciclados, de hecho, las ruedas de sus carretillas y carretas funcionan gracias a los rotores de viejas lavadoras averiadas, y muchas de sus piezas incluyen trozos de madera de caoba que guardaba en su casa desde hace más de cuarenta años.

"Valoro mucho que se recupere un material que probablemente va a quedar sumergido en la tierra, en un vertedero, y se le dé otra utilidad, porque es como si le volvieras a dar vida", subraya.

Por su trabajo y su contribución a la artesanía tradicional, Cabrera será reconocido mañana como Artesano del Año en la trigésimo quinta Feria de la Artesanía de Canarias, que se celebrará hasta el ocho de diciembre en el Recinto Ferial de Santa Cruz de Tenerife.

Un reconocimiento que todavía le tiene "sorprendido", pero que contribuye, "de manera gigante", a que siga dando "rienda suelta" a su imaginación y vida a sus sueños", concluye.