Los vinos de Lanzarote guardan aroma de volcán

31/05/2019

La práctica de cultivo de la vid se desarrolla en zonas en las que el suelo fue cubierto por una capa de lapilli de espesor importante, tras las erupciones volcánicas de entre 1730 y 1736.

Los vinos de Lanzarote se han hecho un hueco importante en la industria vitivinícola del archipiélago. Así pues, esta denominación de origen se caracteriza por tener un marcado sabor volcánicomineral perfectamente equilibrada con la acidez relativamente alta que presentan.

Aunque existe una gran diversidad de variedades viníferas, el predominio es de las variedades blancas, y dentro de éstas la malvasía volcánica es su mayor representante. Se trata pues de una variedad autóctona, mayoritaria en la denominación de origen de Lanzarote, perfectamente adaptada a las condiciones de la isla y que viene a determinar por extensión la característica diferenciadora de estos vinos.

La forma de desarrollar el cultivo consiste en la apertura de un hoyo de unos 3 metros de diámetro por 2,5 metros de profundidad hasta llegar a la superficie del suelo enterrado, en el que se produce la plantación de la vid con sistemas radiculares profundos.

Frecuentemente, el hoyo, va acompañado de una estructura de piedra que actúa de cortaviento que protege a la planta y conjuntamente al primero, componen un paisaje vitícola propio de Lanzarote que alcanza su máxima expresión en la localidad de La Geria.

Esta forma de cultivo no permite el uso de maquinaria, por lo que las labores se desarrollan de forma manual, además imposibilita el empleo de densidades de plantación altas, con el escaso rendimiento que esto conlleva, obteniéndose producciones bajas pero de calidad y que hacen de este caldo algo especial.