Los cazadores salvaguardan a las aves

27/02/2018

La Sociedad de Cazadores, con el apoyo del Cabildo, está haciendo un auténtico esfuerzo por recuperar suelo abandonado, para sembrarlo y de esta forma alimentar y dar cobijo a especies no solo cinegéticas, sino aves esteparias protegidas. Este año han sembrado ya 1,25 millones de metros cuadrados y miles de kilos de cereal.

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Los cazadores de la isla merecen que se les quite el sambenito de gente poco comprometida con el medio ambiente, un tópico que en absoluto se corresponde con la realidad y que por culpa de unos pocos desaprensivos pagan todos, como colectivo.

Para la mayoría de las personas amantes de la caza, cuidar el medio ambiente es el cometido principal y va en el ADN de todo buen cazador. Ellos son los primeros interesados en cuidar el campo, porque la esencia de cazar está intrínsecamente ligada al cuidado de la naturaleza.

En esa línea se enmarca la campaña que desde hace ya casi 20 años emprenden los cazadores de la isla, consistente en recuperar suelo abandonado, roturarlo, prepararlo y sembrarlo con cereales y leguminosas para que sirva como alimento para las aves y no solo las de caza, sino otras muchas aves esteparias, que están de paso por la isla en su tránsito hacia otros continentes. No hay que olvidar como señalan los ornitólogos y expertos en aves, que la isla es un importante lugar de paso para cientos de especies protegidas en su migración anual.

De este modo, la Sociedad de Cazadores, este año, con el apoyo del Cabildo, a través de la Consejería de Agricultura que dirige Antonio Morales, llevan ya sembrados 1,25 millones de metros cuadrados de suelo.

El Cabildo, en este caso, ha aportado una subvención de 50.000 euros, que han servido para la contratación de tres guardas rurales de caza, que no solo vigilan el furtivismo, sino que llevan a cabo labores de roturación, limpia, recuperación y de siembra. Además el Cabildo presta un tractor y se han adquirido 14.000 kilos de grano (6.000 de trigo, 3.500 de centeno y 3.500 de archilla). El grano sembrado, desde el pasado agosto, genera un beneficio a la fauna no solo cinegética, sino también a especies salvajes, sobre todo las esteparias, ya que les proporciona alimento y refugio para la cría.