La aventura más exigente llega a Rubicón

13/07/2018

La regata más dura y hostil de cuantas se han hecho, llegó ayer a aguas de Playa Blanca, donde los 18 participantes, tan solo pudieron dejar sus mensajes en una boya y seguir su ruta de circunnavegar el globo, en solitario, sin escalas, ni tecnología, salvo un sextante y cartas de navegación de papel, como se hacía antaño

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La regata más dura que existe y que nunca ha existido, la Golden Globe Race, una imitación de la mítica prueba celebrada en 1968, vuelve este año, y justo ayer sus participantes pasaron por aguas de Yaiza, en el puerto Marina Rubicón.

Se trata de una prueba extremadamente exigente , sólo apta para grandes aventureros, en la que los participantes darán la vuelta al mundo en solitario, sin escalas, como se navegaba antiguamente, sin satélites, sin pilotos automáticos, ni alta tecnología, y sin poder conocer las condiciones meteorológicas, tan solo con un sextante, cartas de navegación en papel, un cronómetro, y sin comunicación con el exterior de ningún tipo.

Se trata de un evento que sirve para conmemorar el 50 aniversario de la primera regata que dio la vuelta al globo, sin escalas, en solitario, conocida como la Sunday Times Golden Globe, que ganó el mítico Sir Robin Knox Jonhston en 1968, dando un ejemplo de superación, sacrificio, y de espíritu de aventura.

La nueva edición, que zarpó el 1 de julio de Les Sables d’Olonne, en la Bretaña francesa, cuenta con 18 participantes (aunque uno de ellos optó por abandonar a los cuatro días, ante la dureza de la prueba).

Todos ellos utilizan barcos pequeños, (entre 9,75 y 10,97 metros), a imagen de los utilizados en la primera regata en 1968. Todos ellos veleros pesados, construidos de serie y no como prototipos, con el timón adherido a la quilla, y sin piloto automático que pueda guiarlos.

Son todos veleros antiguos, diseñados especialmente para esta prueba, a semejanza del utilizado por de Sir Robin Knox, vencedor de la prueba en 1968, que con su velero Suhaili, (un yate pesado, lento y de dos palos, hecho de teka), sin electricidad, ni sistemas de comunicaciones, con el que logró circunnavegar el globo, sin asistencia externa, solo con un cronómetro, un sextante y un artilugio para recoger agua de la lluvia para sobrevivir.

Los participantes -18 de 13 países, entre los que no hay ningún español, y solo una mujer- podrán hablar con sus familiares una o dos veces a lo largo de los casi 300 días que dure la prueba hasta completar la vuelta al globo, a diferencia de los 74 días que tarda un velero moderno en dar la vuelta al mundo, como logró el actual recordman, Armel Leclerach, en 2017.

El objetivo de la prueba, según su impulsor, Don McIntyre -que estos días está en el Puerto Marina Rubicón asistiendo a la llegada de los barcos a la primera meta volante en una boya- «es recuperar una carrera donde la aventura tiene prioridad sobre ganar a toda costa; donde predominen la habilidad de navegar a vela y la náutica tradicional, en lugar de la tecnología y el apoyo exterior, y en donde el logro realmente pertenece al patrón».