Diez condenados por cazar y comer pardelas en Alegranza

16/05/2019

La pena para cada uno, multa de 24 meses a razón de 12 euros por día. Lea aquí la sentencia completa.

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La titular del Juzgado de lo Penal 1 de Arrecife, Margarita Gómez, ha decidido condenar a justo 10 de los 19 acusados por el asadero de pardelas en Alegranza de septiembre de 2015 denunciado por la Guardia Civil, tras la vista celebrada la pasada semana. A cada uno de ellos, por un delito contra el medio ambiente, le impone pena de multa de 24 meses a razón de 12 euros por día, equivalente la medida a 8.640 euros. Todos, además, quedan inhabilitados tres años para actividades vinculadas con la caza.

Los condenados son Fernando y Juan González Berriel, Andrés Curbelo González, Antonio Quintana López, Victoriano Santana Cabrera, Juan Cuevas Alonso, Jaime Rodríguez Rodríguez, Orlando Rivera Cabrera e Ibrahim Cabrera Delgado, junto a Adal González Cabrera. Todos ellos figuraban en el listado de acusados del Ministerio Fiscal.

La magistrada considera que no se probó la participación en este asadero de pardelas los ocho comparecientes en la vista por petición de la acusación particular (Transparencia Urbanística y Asociación de Amigos de la Pardela Cenicienta), quedando así libres de cargo Agustiniano Hernández de León, Sotero Martín Villalba, Juan Medina Rodríguez, Cristóbal Morales Ventura, Juan Rivera Barrios e Isidro Brito Hernández, con Juan y Gabriel Eugenio Hernández. Además, también queda exonerado Juan Hernández Martín, acusado por el Ministerio Fiscal.

La jueza, en la decisión contenida en 15 folios fechada el 14 de mayo, considera que no se rompió la cadena de custodia del material incautado en el operativo de la Guardia Civil dirigido por la sargento del Seprona Gloria Moreno.

La sentencia es susceptible de recurso.

Los agentes actuaron el 8 de septiembre de 2015 tras vigilar antes largo tiempo a los sospechosos, reconociendo la sargento Gloria Moreno que escaparon 2, negando así que en la playa hubiera unas 40 personas o más, como se dijo por buena parte de los investigados durante la vista. Matizó la jefa del operativo que tuvieron que hacer frente a un comportamiento hostil por parte de los investigados, sobre todo cuando se hicieron con el guiso con aves que guardaron en una bolsa de basura, sin precinto.

El material, con presencia de pardelas según un informe pericial ratificado por su autor en la vista, se guardó congelado en dependencias de la Benemérita. Se llevó a una clínica veterinaria de Arrecife días después, donde guardó en un congelador de grandes dimensiones al que tenían acceso cuatro personas, ninguna vinculada con instituciones oficiales. Fue a comienzos de octubre, un mes después de la incautación, cuando se abrió la bolsa en sede judicial para su análisis.

En fechas posteriores al servicio del Seprona, agentes medioambientales inspeccionaron los alrededores de la playa donde se incautó el material con supuesta presencia de carne de pardela. Se localizó «a unos 100 metros», dijo en la vista uno de los testigos, una bolsa con abundancia de ejemplares de pardela cenicienta en alto grado de descomposición. La putrefacción era tal, que no hubo modo de tomar este material como prueba física. Además, se certificó que estaban vacíos los mismos puntos que días antes estaban colmatados de vida, atendiendo a la versión de la sargento del Seprona que estuvo al comando del operativo.