Costas da curso a la nueva red eléctrica con Fuerteventura

26/11/2019

La infraestructura deberá activarse durante 2021, salvo complicaciones administrativas. Red Eléctrica de España invertirá 12,35 millones de euros

La Demarcación de Costas de Canarias, entidad dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, ha iniciado el trámite administrativo que se prevé definitivo para que quede autorizada la nueva conexión eléctrica entre Lanzarote y Fuerteventura, proyecto a ejecutar por Red Eléctrica de España (REE). La iniciativa, salvo complicaciones administrativas o contratiempos técnicos, se pretende que pueda entrar en servicio en 2021.

Por de pronto, el Boletín Oficial del Estado (BOE) dio cuenta este pasado lunes del anuncio por el que se abre el periodo de información pública del proyecto, donde se advierte de que hay veinte días para consultar el proyecto. En éste se contempla que la infraestructura será fruto de una inversión de 12,35 millones de euros. La mayor parte de la suma se destinará al tramo de 14,5 kilómetros a concretar bajo el mar, atendiendo al proyecto que firma el ingeniero industrial Ramón Granadino Goenechea.

Para tierra se contempla un tramo de 1,8 kilómetros en Playa Blanca; mientras que para Fuerteventura, el tramo sobre superficie, en Corralejo, deberá tener una extensión de 645 metros.

Esta iniciativa recibió en la pasada primavera el visto bueno de Consejo de Gobierno de Canarias, mediante un decreto por el que se ordena ejecutar las obras para la ejecución de una nueva interconexión eléctrica, a través de un cable submarino de 132 kilowatios, simple circuito, entre las subestaciones de Playa Blanca y La Oliva. El proyecto permitirá aumentar la capacidad de transporte de la red eléctrica, se dijo de modo oficial, «lo que resulta fundamental para garantizar la evacuación de la nueva energía renovable que se genere en ambas islas y seguir avanzando en la implantación de un modelo energético más sostenible».

Además, permitirá mejorar la fiabilidad del sistema eléctrico, garantizando que incluso en una avería del actual cable submarino ambas islas continúen interconectadas; con lo que se recortará notablemente el riesgo de padecer ceros energéticos.

El cable a colocar principalmente se tenderá sobre el lecho marino, con una longitud de 14,5 kilómetros, y se protegerá mediante las técnicas de jetting en zonas arenosas. Se contará con los medios técnicos, materiales y humanos para que en caso de vertido accidental pueda ser confinado y recogido a tiempo, en el marco de varias medidas preventivas sobre la fauna y la vegetación. Para facilitar la perforación se utilizará bentonita, arcilla de grano muy fino que contiene bases y hierro.

En superficie, en ambas islas se aprovechará principalmente la infraestructura ya en servicio. De este modo se permitirá el abaratamiento de los costes.