Iglesia de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife

La catedral de las humedades

04/04/2018

La rehabilitación definitiva de la iglesia de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife arranca justo cuando se cumplen 26 años que concluyera la mejora de la zona de culto del templo más antiguo de la ciudad. Se trata de un obra integral en el interior del edificio para poner fin al histórico problema de humedad que padece. La obra exterior es, por ahora, solo un compromiso del alcalde.

El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Miguel Bermúdez, aseguraba este martes que, «para los chicharreros, la iglesia de la Concepción es la catedral de la ciudad». Sin embargo, el sentimiento popular no ha sido suficiente como para concluir los trabajos de rehabilitación del templo, cuya primera fase se ejecutó en 1992. El obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, y el arquitecto José Miguel Márquez de Zárate, el mismo que entonces dirigió los trabajos y que ahora se encargará de la rehabilitación definitiva de la Iglesia Matriz fueron los que recordaron que la obra ha estado parada 26 años.

Ahora, una inversión de 2,1 millones de euros fruto de un nuevo convenio a tres bandas -Gobierno de Canarias, Cabildo de Tenerife y Obispado- , junto con el compromiso del Ayuntamiento de incluir una partida de 500.000 euros en los presupuestos de 2019, permitirán poner fin al problema de humedad que amenaza desde hace siglos al templo más antiguo de Santa Cruz de Tenerife, edificado sobre la primera ermita que construyeron los conquistadores tras el desembarco en las costas de Añazo el 3 de mayo de 1494.

La iglesia de la Concepción está situada en el punto más bajo de Santa Cruz de Tenerife, «a donde va a aparar toda el agua que cae y que corre por las calles y tuberías de saneamiento y alcantarillado; es como si fuera el gran sumidero de la ciudad», decía este martes durante la presentación de los trabajos Márquez de Zárate que, además, llamaba la atención sobre la propia ubicación del templo: «Tres escalones por debajo de la calle». En arqueología, explicó, cada 10 centímetros de superposición de terreno representan un siglo y aquí hay que bajar 50 centímetros para entrar a la iglesia; los 500 años de historia de la ciudad». Esta cuenta la echaba el arquitecto para explicar cuánta agua de escorrentía ha podido recibir el templo mientras la ciudad crecía y se desarrollaba desde su puerta hacia zonas más elevadas.

La catedral de las humedades

Con el agua rezumando bajo los suelos y afectando la cantería de columnas y paredes -y hasta las vigas de hierro que se colocaron en 1992 para sujetar los techos ruinosos-, el principal trabajo que se va a acometer consistirá en hacer una canalización perimetral interior del templo para evitar esa absorción por capilaridad que lleva siglos produciéndose. La actuación exterior es la que el alcalde se ha comprometido a presupuestar en 2019.

Apoyo divino

Más de dos millones de euros y la buena sintonía de cuatro administraciones, junto con la «el buen hacer» del arquitecto José Miguel Márquez de Zárate y la empresa especializada en rehabilitación patrimonial, ofrecen, eso sí, con «apoyo divino», una «fórmula de éxito» que, según el presidente del Gobierno, Fernando Clavijo, garantizará el buen desarrollo de la rehabilitación de la iglesia de la Concepción.

Unos trabajos «integrales» que se iniciarán bajo el suelo y llegarán hasta la torre del templo en cuyo tesoro se guarda la Cruz Fundacional de la ciudad, la misma que clavaron los conquistadores en Añazo.

A excepción de área de culto, ya mejorada en 1992, las obras se abarcarán todo el templo clausurado: se remozarán la sacristía, el camarín, el antiguo archivo, la sala del Tesoro, las salas de reuniones y la capilla de San Pedro y la residencia, entre otros espacios. El plazo de ejecución es de un año desde su inicio.