Vuelta a casa con regusto amargo

25/02/2020

Los desalojados de Tasarte volvieron ayer a sus hogares, salvo cinco familias, a las que el fuego les dejó sin vivienda. Entre ellas, la de los padres de Álvaro Delgado. Quedó destruida. Francisco Déniz perdió tres coches

La casa de los padres de Álvaro Delgado, en Tasarte, quedó calcinada por completo. No se salvó casi nada. Pura negrura y destrucción. Eran las tres de la tarde y hacía apenas una hora que el Cabildo había autorizado la reapertura de la GC-200 para que los vecinos de este pago aldeano, desalojados desde la madrugada del sábado al domingo, pudiesen regresar a sus hogares. La noticia sonó a bendición. Pero no a todos. Hubo cinco familias a las que la vuelta les supo muy amarga. Sus viviendas están inhabitables.

Es el caso de Álvaro y de su familia. Este joven no podía evitar emocionarse. Hasta las baldosas del piso estallaron. Y del techo asomaban las entrañas. El hogar familiar hecho trizas. «¿Sabes qué fue? La bombona de la cocina», le gritaba a su cuñado Óscar. Cree que estalló y que amplificó aún más los daños del fuego. Es más, estaba precintada. No podían entrar, pero Álvaro no pudo resistirse. Echa mano de los recuerdos para explicar cómo era el salón, del que solo quedan las paredes. Chorrea agua. «Es la de la calle». Las tuberías están rotas y hacen que llueva sobre las cenizas. «Si mi suegra ve esto, le da algo», mascullaba Óscar.

Esta es una de las cinco viviendas más afectadas por el incendio, pero las familias afectadas son más. Solo en esta de los padres de Álvaro vivían también varios sus hijos y sus parejas. Sus hogares, en la planta de abajo y al lado, no fueron destruidos del todo, pero sí resultaron dañados. «Unos amigos nos han prestado sus casas, pero esto va para largo», advertía Óscar. La única nota positiva, que se les quedaron tres perros dentro y estaban vivos.

Inspección técnica previa

Estaban impactados. Pero no solo le echan culpa al fuego. También a las administraciones por no tener limpio ni el palmeral ni el barranco. «Las llamas caminaron por esas palmeras y llegaron hasta mi casa, estaban llenas de hojas secas, y el cauce, plagado de cañas, no hay derecho a esto», se quejaba Álvaro. «Esto ha sido catastrófico».

El Cabildo les había permitido volver a sus casas después de que la arquitecta adscrita al Consorcio de Emergencias de Gran Canaria inspeccionase los daños causados y determinase que los residentes pudieran regresar al barrio. No lo permitieron, sin embargo, en cinco viviendas, según informó anoche el presidente insular, Antonio Morales. Cuatro están en el casco y otra, en el barranco. Quedaron inhabitables. Además, al menos otras cinco resultaron dañadas, confirmó el alcalde de La Aldea, Tomás Pérez. Alguno de sus dueños tuvo incluso que ser atendido tras ver los destrozos. A todos, informó el regidor, se les ha ofrecido apoyo psicológico.

Poco más arriba de la casa de Álvaro hacía unos minutos que Francisco Déniz había acudido al garaje bajo el Spar a ver el estado en que habían quedado sus dos coches y el de una hija. La nave donde está el supermercado es de su padre. Estaba desolado. «Mira tú, uno nunca sabe dónde va a tropezar, le di un manguerazo a los coches y los metí en el garaje para que no se me llenaran de tierra y me quedé sin ellos...». La tienda, justo encima, parece que se libró, pero también sufrió daños en parte de su maquinaria. Déniz calcula los daños en al menos 50.000 euros, lo que le costaron los vehículos, entre ellos, un mercedes. «Y encima estoy indocumentado». Todos sus papeles, DNI, tarjetas y hasta informes médicos de intervenciones quirúrgicas recientes, se los había dejado en el coche. Le preocupaba y tenía la esperanza de que se hubiesen salvado. Entró, rebuscó y... Imposible. Aquello debió haber sido un horno. Con la mirada perdida regresó a casa. «Bueno, tendré que comer algo». La vida sigue. Y menos mal.

El alcalde subrayó la noche de este lunes que las familias que se quedaron sin casa ya estaban realojadas y que por la tarde había en el barrio operarios de telefonía, electricidad y aguas restableciendo conexiones. Un retén de bomberos hizo guardia esta última madrugada. Y avanza que una próxima comisión técnica Ayuntamiento-Cabildo tasará los daños. Será este lunes. Aparte de en las casas y en coches, los hay en fincas, ganado, instalaciones...