Una batalla contrarreloj

12/08/2019

El fuego no avanza pero el riesgo de reactivación sigue alto por el viento que irá perdiendo intensidad en las próximas horas. Se mantienen los planes de contingencia por si fuese necesaria la evacuación en las zonas afectadas. El perímetro del incendio sigue en una extensión de 1.500 hectáreas

La cumbre de Gran Canaria vivió su tercera noche en vela pendientes del viento y de la evolución del incendio forestal que afecta desde el sábado los municipios de Artenara, Tejeda y Gáldar. Tras las dos últimas madrugadas en las que el viento reavivó las llamas y las acercó a varios núcleos poblacionales, la cautela ha sido la tónica.

Las próximas 24 horas serán cruciales para el desarrollo del incendio forestal y en la lucha heroica que desarrollan sin descanso más de 600 efectivos en varios turnos. El anuncio del aumento de las temperaturas a partir de este martes, tras una pequeña tregua en el intenso viento de las últimas horas, pone en una auténtica contrarreloj a los medios humanos y técnicos. Una vez más las condiciones meteorológicas juegan un papel fundamental en el devenir del incendio.

En el último balance realizado en la noche de este lunes por el presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, a la necesaria prudencia de los últimos días se sumaba un pequeño componente de optimismo ante la evolución de las llamas durante la jornada de ayer.

Un incendio que no había seguido avanzando, con unas perspectivas de evolución de la situación favorables pero con cautela ante la previsión de que el viento pudiese volver a jugar una mala pasada a los efectivos. Ese riesgo frena que se pueda dar de momento por estabilizado.

El amplísimo dispositivo de extinción llegó a todos los puntos del fuego y los trabajos fueron especialmente fructíferos en el frente más activo, el de Tejeda.

Descargas. En la jornada de hoy se descargaron 600.000 litros de agua elevándose a más de un millón de litros de agua desde el comienzo de las tareas de extinción. «Si viésemos el perímetro ahora del incendio no veríamos ni humo ni llamas. Eso no quiere decir que no haya brasas que se puedan activar en cualquier momento por el viento. El fuego sigue contenido en un perímetro de unas 1.500 hectáreas», explicó Torres.

Por tanto, el peligro de reactivación del incendio seguía ayer latente por lo que se mantuvieron en marcha los planes de contingencia por si fuese necesario realizar más desalojos durante la pasada madrugada. Los vecinos de Tejeda y Artenara evacuados este lunes seguían sin poder volver a sus casas. Durante toda la noche permanecieron luchando contra las llamas desde tierra 230 efectivos, atentos a cualquier incidencia o una posible reactivación del incendio. El martes se seguirá enfriando la zona. «El trabajo de contención ha dado sus frutos, y los augurios son buenos. Cada hora que ganemos durante la noche es una hora que le ganamos al incendio, y más con el viento amainando», sentenció.

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