Un plan busca reforestar y usar agua cogida de niebla para regar

25/01/2020

El Cabildo lidera el proyecto para investigar nuevos métodos de reforestación. Presupuestado en 2,2 millones, opta a fondos Life de la UE. Plantará 24.000 árboles en el barranco de la Virgen

El Cabildo lidera la apuesta por un proyecto que busca probar en territorios degradados o con poca vegetación tipologías innovadoras de reforestación forestal que, basadas en la captación de agua de niebla, no aumenten o minimicen la huella de carbono respecto a los métodos tradicionales y que, además, contribuyan a mitigar las consecuencias del cambio climático en el paisaje. Si se materializa, permitirá reforestar 35,8 hectáreas de laderas soleadas del barranco de la Virgen, en Valleseco, con 24.000 árboles del monteverde xérico (barbusanos, palo blancos, brezos o fayas).

Este plan, que se desarrollará también en suelos de Portugal, aspira a acogerse al programa Life, un instrumento financiero que la UE destina al desarrollo de acciones medioambientales. Requerirá de una inversión de 2,249 millones de euros, de los que el 55%, algo más de 1,2 millones, tendría que ser financiado con fondos europeos. Fue presentado en el último trimestre de 2019 y la previsión es que en mayo próximo se sepa si finalmente la UE le da su aprobación.

El Cabildo es la institución canaria que más dinero aportará, pero fue la empresa pública regional Gesplan la que elaboró la propuesta y la que coordina el proyecto, en el que coparticipan, aparte del Cabildo, el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf) de Cataluña, la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas y el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC).

Según explica el biólogo Gustavo Viera, que ha coordinado al equipo técnico que lo ha redactado, el proyecto en Gran Canaria se ejecutará en una finca de la heredad colaboradora, la de Las Hoyas, en una zona de laderas de solano muy erosionadas y sin apenas vegetación. Colocarán captadores de niebla en esas 35,8 hectáreas a entre 1.100 y 1.300 metros de altitud. Se instalarán artilugios ya comercializados junto a otros de nueva creación, a modo de proyecto piloto que diseñará el ITC, para testarlos y comprobar su eficacia. Además, se combinarán con cuatro sistemas de riego distintos. Al tradicional se le sumarán otros tres métodos innovadores que también serán evaluados: uno que consistirá en el uso de depósitos de agua con un sistema de descarga de fluido autónomo y una red de riego por goteo; otro que dispondrá tutores o protectores contra herbívoros para las plantas con capacidad de captar agua de niebla de forma individual; y otro que usa depósitos degradables de riego pasivo, los llamados cocoon.

Según Viera, este proyecto comprobará si con estos sistemas se logra minimizar la emisión de CO2 a la atmósfera a la hora de llevar a cabo acciones de reforestación (por ejemplo, no se usan cubas para poder regar los árboles), si se reducen costes de mantenimiento (no es necesario contratar personal) y si se garantiza la supervivencia de las plantas.

En Portugal se hará este mismo test en terrenos similares situados al norte del país lusitano.