Gran Canaria

Trabajos de vértigo en el puente de Silva

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17/06/2018

Con casi 40 años de funcionamiento, y tras una década desde su ampliación, el viaducto del Puente de Silva se acicala con labores de mantenimiento a gran altura.

El viaducto de Silva se levanta imponente desde hace casi cuatro décadas como símbolo de prosperidad del norte de Gran Canaria. Ampliado en 2010 por el crecimiento de la población y el transporte, por él se estima que circulan más de 70.000 vehículos al día; antes de que existiese cualquier intento de conexión con los municipios norteños desde el sur, incluso desde la capital, se convertía en una odisea de horas entre curvas y riscos.

Un gigante

Finalizada la estructura originaria en el año 1979, la nueva plataforma se inauguró en 2010. Casi un clon del antiguo, pero con capacidad para tres carriles, tiene más de 400 metros de longitud y unos 100 metros de altura. Uno de los puentes más altos de Europa, la obra supone una de las más complejas y mayores que se han construido en España concentrada en los 6,267 kilómetros entre los municipios de Moya y Guía. Entre los 6 primeros viaductos y los 7 que se crearon con la ampliación hace menos de una década suman más de 1.500 metros de plataforma que facilitan salvar la accidentada orografía del norte de la isla.

Trabajos de vértigo en el puente de Silva
Tratamiento antienvejecimiento

Tras décadas de servicio, el puente de Silva está siendo sometido desde comienzos de año a un tratamiento de rejuvenecimiento para reforzar su estructura y prevenir el deterioro por el paso del tiempo. Estas obras están dentro del proyecto complementario El Pagador-Guía, que se retomó en esta legislatura tras años paralizado como consecuencia derivada de los incumplimientos del convenio de carreteras.

La estructura que en 2019 cumplirá 40 años está siendo sometida a una rehabilitación por el daño que había causado la humedad y el paso del tiempo, mientras que la estructura más joven recibirá un tratamiento preventivo para evitar la erosión y los efectos del agua, según se apunta la Consejería de Obras Públicas del Gobierno canario.

Trabajos de vértigo en el puente de Silva

Esta acción en los 13 viaductos está dentro de la obra complementaria con un presupuesto de unos 2 millones de euros y está siendo llevada a cabo, entre otras locales, por la empresa internacional especializada Bridge, que cuenta con operarios preparados para trabajos verticales, colgados literalmente de la estructura con vigas que miden entre 40 y 43 metros de longitud y pesan unas 80 toneladas.

Estas acciones precisan estrictas medidas de seguridad y el empleo de grúas específicas, escaleras y estructuras tubulares ajustadas a la orografía del terreno y el propio viaducto. Los trabajos con más intensidad se iniciaron a comienzos de año y terminarán a final del presente 2018.

Una tarea de vértigo que sorprende a las personas que utilizan a diario esa gigantesca vía, clave en la economía de la mancomunidad del norte de Gran Canaria. Una labor que estremece desde la base de la estructura de hormigón sellada a acantilados y que da sombra a plantaciones de plátanos de la costa norteña.

Trabajos de vértigo en el puente de Silva
Los efectos de la lluvia

Entre otras obras complementarias, en el tramo El Pagador-Guía se ha llevado a cabo el refuerzo de la cimentación de un pilar, el número cinco del viaducto número cuatro, en la zona de Llano Alegre, tras el elevado grado de descalce debido a las lluvias de 2015.

La escorrentías de aquel temporal provocaron también la caída de piedras y tierras que causaron la rotura de una tubería y desperfectos en los anclajes y soportes, lo que obligó a llevar a cabo obras por el Consejo Insular de Aguas para variar la conducción de agua que discurre bajo el Puente de Silva, en un acantilado de 70 metros, para garantizar el suministro del riego a los agricultores de Guía y Gáldar.

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