El pabellón de Jinámar había reabierto sus puertas tras trece años

Víctima de pintadas en 48 horas

14/03/2018

El pabellón Juan Carlos Hernández reabría sus puertas el pasado viernes después de trece años y una inversión de más de 600.000 euros, y en apenas dos días ya ha sufrido los primeros efectos del vandalismo. El ayuntamiento teldense procedió ayer a limpiar y repintar las zonas afectadas.

ETIQUETAS:

Los delincuentes realizaron pintadas en la fachada del pabellón, el suelo y la puerta principal el pasado domingo. También rociaron con espray la cerradura que abría las instalaciones para impedir que la llave entrara en la cerradura y hubiera que cambiarla por una nueva.

No habían pasado ni 48 horas desde la reapertura del pabellón Juan Carlos Hernández, el pasado viernes después de trece años, cuando se confirmaron los temores de la ciudadanía de que las instalaciones fueran víctimas de algún acto vandálico. El domingo amaneció con varias pintadas en la fachada principal, la puerta y el suelo del edificio, un día antes de que dieran comienzo las actividades deportivas.

Las instalaciones se reabrieron el pasado viernes tras una inversión de más de 600.000 euros

«Es una auténtica pena que después de tanto esfuerzo haya pasado esto, pero no estaba dispuesto a que quedara así», explicó ayer Diego Ojeda, concejal de Deportes del Ayuntamiento de Telde, tras una jornada en la que se procedió a limpiar y repintar las zonas afectadas, salvo el suelo. «Al ser de hormigón lavado, no se quita sólo con producto, hay que raspar», señaló. Sin embargo, la cerradura se llevó la peor parte: la rociaron con pintura para evitar que la llave abriese y se temía que hubiera que cambiarla aunque, afortunadamente, pudieron desatascarla.

En cuanto a los responsables, Ojeda afirmó que «es difícil averiguar quién fue», a pesar de que la Policía Local ya ha hecho algunas averiguaciones y parece que el espray se compró a plena luz del día por dos jóvenes. «Además, el problema está en que no los pillamos in fraganti, así que tampoco hay pruebas», admitió.

La solución para el concejal reside en la educación. A pesar de que las instalaciones deportivas cuentan con un sistema de vigilancia de cámaras y alarmas en el interior, ponerlas fuera implicaría el visto bueno de la Delegación de Gobierno, «pero no se atajaría el problema». Ojeda espera que gracias al Plan Integral de Jinámar, la sociedad entienda «que el edificio es suyo» y se cree un sentido de pertenencia:«Esa es la línea en la que tenemos que trabajar, la de la prevención».