Solo quedan nichos para un año en el cementerio de San Gregorio

15/02/2019

Hay 217 unidades libres disponibles, cuando en 2018 se produjeron 340 enterramientos. No cunde la alarma porque cada mes se liberan huecos. Y queda suelo para construir más sepulturas

Cada vez es mayor el número de familias que optan por la incineración de sus fallecidos, pero todavía son muchos los que prefieren inhumarlos. Buen ejemplo de ello es el cementerio de San Gregorio, que ya ha sido objeto de varias ampliaciones y que, sin embargo, y pese al empuje de las nuevas tendencias, sigue quedándose pequeño cada cierto tiempo. A día de hoy, según datos aportados por fuentes municipales, solo quedan nichos libres para un año, o un año y algo más, en el camposanto de San Gregorio. Es una estimación, porque esta previsión está sujeta a variables difíciles de determinar. En Telde hay otro cementerio, el de San Juan, pero este está casi colmatado, no puede crecer y solo permite entierros en sepulturas ya ocupadas o en otras que, por circunstancias varias, han sido liberadas al retirar sus restos.

Hasta este martes, en el de San Gregorio había 217 unidades libres disponibles, cuando lo cierto es que, por ejemplo, solo durante 2018 se registraron 340 enterramientos. Pero, según el departamento que lo gestiona, no hay motivos para la alarma, porque, primero, hay fallecidos que se entierran en nichos en propiedad ya ocupados con otros cuerpos; segundo, todos los meses se desocupan una media de 10 o 15 nichos, y, tercero, aún queda suelo para construir más nichos.

De esas 217 unidades libres disponibles, 199 son nuevas, que no han tenido uso hasta ahora, y el resto, unas 18, han sido recuperadas para nuevas inhumaciones. De esas 199, 60 datan de hace poco tiempo. Se construyeron durante 2018 y se trata de una pared de nichos con 30 cavidades por cada uno de los lados. Están emplazados junto al llamado cinerario, la fosa común de las cenizas de los incinerados. Mientras, los otros 139 nichos forman parte aún de la última ampliación del cementerio. Son las sepulturas situadas en la pared que cierra el camposanto por su lado oeste. Quedan por rellenar dos bloques, los dos de 90 nichos. En uno faltan por ocupar 49 y el otro está vacío en su totalidad.

Pese a que estas unidades se están ocupando con cierta agilidad, insisten desde el departamento que coordina el edil Agustín Arencibia que queda margen. De entrada, apuntan que todos los meses se liberan 10 o 15 nichos que estaban ocupados, si no más. Puede ser porque las familias concentren a sus deudos en una sola sepultura, o porque renuncien a seguir abonando el alquiler, que asciende a 236,05 euros cada cinco años y manden sus huesos al osario. Los hay también que optan por incinerar los restos cadavéricos y trasladarlos al columbario, más barato. El alquiler vale 382 euros, pero es por 25 años. Cementerios procura ir ocupando antes estos nichos recién recuperados.

El problema es localizar al titular del nicho para que renueve el alquiler o renuncie a él. Para esos casos, y con la idea de que no se dilate en el tiempo la liberación de un nicho, el Ayuntamiento habilitará la pared de tumbas para niños, que se construyó a finales de los 70, entrando al cementerio a la izquierda, como lugar de reposo temporal, 3 o 4 meses, de esos restos. Pasado ese plazo, irán al osario.