El fiscal pide que Rosendo Medina entre un año a la cárcel por no derribar una vivienda

«No he matado a nadie para ir a prisión»

15/08/2017

Rosendo Medina nunca negó que cometió un delito construyendo una vivienda en suelo especial agrario, pero no entiende porqué la Guardia Civil solo actuó de oficio con su vivienda y no con el resto de las de la zona. «No he matado a nadie para tener que entrar a prisión», asegura.

En 2015 llegó a un acuerdo con el juzgado tras una denuncia del Seprona en 2013, y fue condenado a un año de prisión, a una multa de 3.600 euros que ya ha pagado y a tener que derribar las construcciones que hizo en una parcela en los Llanos de Jerez, en la zona conocida como las Cuevas de Jerez. Pero el impedimento económico para demoler las edificaciones, cuyo coste oscila entre los 20.000 y 30.000 euros, lo tiene con el alma en vilo. Se ha pasado el plazo que le dieron para tirarlas y ya el juzgado le ha remitido un escrito que le da de tiempo hasta el 7 de septiembre para presentar el proyecto de demolición y ejecutarlo. Gracias a la solidaridad de un arquitecto, que no le cobrará, podrá presentar el plan, pero no sabe cómo hará para cumplir el resto. En 2014, durante el proceso judicial, le dio un infarto y cobra una pensión de 431 euros por incapacidad, con solo 53 años.

El temor se acrecienta porque ante el incumplimiento judicial, el fiscal de Medio Ambiente ha pedido que se deje sin efecto la suspensión de la condena de cárcel que tenía. «No he matado a nadie, ni violado, ni trafiqué con droga, ni he maltratado para ir a la cárcel. Mi delito es el que han cometido otras 2.000 personas más en Telde», asegura. La pena que le impusieron fue por un delito contra la ordenación del territorio, por haber construido una vivienda en 2004, donde hasta ahora residen dos de sus hijas y nietos, varios cuartos y una piscina, en una zona no permitida. Ya ha quitado algunas construcciones, pero no la casa principal de 100 metros cuadrados.

Incomprensión.

Medina no entiende porqué han actuado solo contra él, cuando a escasos metros hay una escombrera en el barranco de Silva, zona declarada Bien de Interés Cultural, y una veintena de casas en los alrededores. «Esto no huele mal, apesta», dice. «Si han actuado de oficio tienen que denunciar a todos los demás», porque se siguen haciendo obras, explica.