Telde

No hay sitio para las sintechos

18/02/2020

En la ciudad solo existe el centro Eben-Ezer como punto de acogida para hombres sin hogar. Sin embargo, las mujeres que están en la calle no cuentan con ningún recurso para evitar dormir a la intemperie y Servicios Sociales se ve obligado a buscar alternativas para ellas fuera de la cuarta ciudad más grande de Canarias.

En Telde, si eres mujer y te quedas sin casa, tú única opción es irte lejos para poder dormir entre cuatro paredes. Porque el cuarto municipio más poblado de Canarias no cuenta con ningún centro que dé cobijo a las sintechos. Actualmente, solo la casa de acogida Eben-Ezer ofrece un lugar gratuito para que los hombres que se ven en esta desesperada situación puedan evitar pasar las horas de oscuridad a la intemperie. Sin embargo, en esta ONG sin ánimo de lucro las mujeres no están admitidas. No es un motivo de discriminación en absoluto, sino de convivencia. No cuentan con instalaciones preparadas para que personas de distinto sexo puedan convivir en un entorno mínimamente digno y dada la demanda mucho más alta de varones que necesitan ayuda para afrontar esta problemática, la organización lo ha dispuesto así con toda lógica. «Nos encantaría algún día poder acoger a mujeres», asegura Manuel Pérez, director de este centro ubicado en Las Remudas.

Así, el área de Servicios Sociales se ve sin respuestas para ellas y tienen que buscar recursos fuera del municipio para prestarles ayuda. Mujeres como Juana Rodríguez sufren estas limitaciones. Después de meses pasando las noches en la estación de guaguas de Telde, ahora esta vecina teldense ha encontrado la ayuda de un alma caritativa que tras ver en el periódico su situación crítica, le ha abierto las puertas de una vivienda que tiene vacía en El Burrero para que pueda quedarse. Solucionado este problema gracias al civismo espontáneo de una lectora de CANARIAS7, actualmente las trabajadoras sociales del Consistorio tratan de ayudar a una extranjera que lleva dos semanas durmiendo en el parque de La Barranquera. Pero nuevamente se dan contra una pared. Solo recursos para aseo, ropa y comida es lo que le pueden ofrecer en la ciudad, como el que disponen en Jinámar gracias al párroco Luis Laborda. De resto, solo les queda apuntar a esta mujer desamparada en las listas de espera de las asociaciones que trabajan en la capital como Cáritas, La Nueva Jerusalén, Casa Daniela o el centro Gánigo.

Sin viviendas públicas

Porque de casas casi mejor ni hablar. Ni en Telde ni en Canarias se realiza una promoción pública desde hace más de 10 años y los últimos datos indican que en la ciudad hay un 0,46 infraestructuras por habitantes con más de 7.000 hogares vacíos. Existe un alarmante déficit de viviendas para los más de 100.000 habitantes del municipio y a Telde le faltarían unas 1.500 casas para alcanzar la media de las grandes ciudades de Canarias. Aunque según Carmen Hernández, concejala de Vivienda, este número seguiría siendo insuficiente y la demanda actual es de entre 2.500 y 3.000 inmuebles más.

Porque casos como el de Juana o este último en el que ahora Telde trabaja buscando hay muchos en la ciudad, ya sea por gente que está directamente en la calle o a punto de ser lanzadas. 222 personas en situación de emergencia habitacional que ante la ausencia de albergues o centros, el Ayuntamiento lo único que puede hacer es ofrecerles segundas adjudicaciones de viviendas públicas. Servicios Sociales tiene controlados estos casos y cada vez que queda una vivienda libre, se propone una familia a la Comunidad Autónoma tras la reunión en una mesa técnica entre los departamentos de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda para analizar los casos más graves que tienen que ver con la renta, la tenencia de niños pequeños o situaciones de violencia de género. Pero de esta forma solo se han podido adjudicar unos 20 casos en los últimos cuatro años, ya que hay que esperar a que muera el dueño y que no tenga heredero para darle la vivienda a otra familia.

Te acompañamos

En la búsqueda de soluciones, el área de Vivienda está realizando un novedoso proyecto junto a la asociación Te Acompañamos. Se trata de un piso en el que conviven tres familias compuestas por mujeres e hijos que se ven en la calle. Se les ofrece apoyo psicológico, formación e inserción laboral durante dos años para que después de este tiempo puedan continuar con sus vidas de manera autónoma.