Lágrimas y vítores reciben al Santo Cristo

12/09/2019

Fiel a su cita, la talla del Santo Cristo dejó por unos días la hornacina desde la que preside el altar mayor de la iglesia de San Juan y descendió, lentamente, ayudado por los portadores, al reencuentro con los fieles, que lo recibieron entre lágrimas y vítores.

La ceremonia de la Bajada, uno de los actos más emotivos de las fiestas en honor del Cristo de Telde, se celebró con las tres naves del templo abarrotadas gente. En el recuerdo de los portadores, y en especial de su hermano Francisco, estuvo José Santana Melián, uno de sus históricos, que falleció este verano. La afluencia, un año más, dejó chica la iglesia y obligó a una parte de los fieles a seguir la delicada maniobra del descendimiento desde la misma plaza de San Juan, fuera del templo. Hoy la efigie, que procede del México del siglo XVI, lucirá ya en su trono para la procesión de mañana, día en el que se le conmemora.