Diez bailarinas actúan en San Petersburgo con los mejores ballets

La realidad supera los sueños

06/12/2017

Hay realidades que en ocasiones superan cualquier sueño. Eso les ha pasado a diez bailarinas de la isla, tres de ellas de Telde, que han podido actuar junto a primeras figuras de la danza en San Petersburgo, Rusia. Ni en su mayores fantasías habían vislumbrado una experiencia como la que tuvieron la fortuna de vivir.

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El festival Arts without boundaries (Arte sin fronteras) llevó a 10 alumnas de cuatro centros de danza de Gran Canaria a San Petersburgo para disfrutar una aventura que no tienen palabras para describir, porque jamás lo soñaron. Les ha permitido compartir escenario en una misma gala con primeros bailarines y solistas del ballet del teatro Marinsky y del Mikhailovsky, entre ellos Farukh Ruzimatov. Las afortunadas son Blanca Piolo, Yurima Suárez y Ariana Vera, de la escuela municipal de música y danza de Telde; Noelia Artiles, Yurena Bueno, Claudia Delgado, Sylvia Martel, de Dansarte; Inma Peña del estudio de danza Nieves Falcón; y Nuria Díaz del ballet Carmen Cabrera.

La iniciativa, organizada por el centro internacional de desarrollo cultural ruso y coordinada por la escuela de Telde a través de Nacho Quevedo, les permitió bailar en el teatro Music Hall en una gala benéfica a favor del orfanato San Vladimir, con un lleno absoluto. Posteriormente, el cónsul de España en San Petersburgo, Juan Antonio Martínez-Cattáneo, junto al personal del Consulado, le ofrecieron una recepción y un cóctel. También participaron en un concierto benéfico junto a niños de escuelas coreográficas en el centro cultural de la ciudad rusa.

La experiencia es difícil de describir. «Ha sido más que un sueño», explica Yurena, a la que la palabra «enriquecedor» se le queda pequeña para resumirlo. Era algo impensable para la mayoría de las alumnas, que oscilan entre los 14 y los 37 años. Inma lo define como «espectacular», mientras que Sylvia asegura que es más impactante al ser de Canarias y estar más alejadas de todo. Esperan volver algún día y atreverse con una danza clásica, ya que llevaron una coreografía moderna y neoclásica debido al alto nivel de los otros bailarines. «Esperamos que esto no acabe aquí», apunta Sylvia. La intención de todas es seguir trabajando para superarse.

El viaje, subvencionado por CanariasCrea, les ha permitido conocer una ciudad que destila cultura en todas sus esquinas y visitar el museo Hermitage o la afamada academia Vaganova, cuna de los mejores bailarines.