Julio César Ruiz, una precocidad de letras y prosas en Las Remudas

16/10/2019

Este joven escritor, que va a presentar su segundo libro con 16 años, redacta poesía con un talento fuera de lo común y tiene por delante un futuro prometedor. «Me dejo llevar por mis sueños», asegura.

ronald ramírez alemán / telde

Los adultos que tratan con Julio César Ruiz se quedan pasmados por su exquisitez a la hora de expresarse, la cantidad de temas y los conocimientos que domina, y lo claro que tiene su futuro. Cumplió 16 años en junio y está empezando 1º de bachillerato, pero en vez de pasarse el día con los videojuegos, dejarse arrastrar por los designios insoportables de la adolescencia o despreocuparse por el día de mañana, devora libros, se interesa por la actualidad y aprovecha al máximo sus horas formativas.

Unas cualidades que explican sus precoces pasos como autor. Con 14 años redactó Historias de un filósofo enamorado, un libro que se publicó un año más tarde. «Tuvo bastante repercusión porque la gente no sabía que yo escribía y cogió a muchos por sorpresa», explica. Fue un gran impacto para él y los elogios le abrumaron. «No llegué a presentar el libro, pero cuando se publicó salí en la televisión y en la prensa», comenta con emoción. Y no es para menos, porque tras ver su primera obra, la editorial Ringo Rango no se le pensó dos veces para editar su segunda creación: Bajo la oscuridad de la noche. «Dicen que tiene un futuro prometedor por lo bonito que escribe siendo aún tan joven», relata con desbordante orgullo Liz Aguilar, su madre.

Ella más que nadie ha sido quien le ha inculcado el amor por la escritura, la literatura y la poesía. «Me dejo llevar por mis sueños y trato que la gente se identifique con lo que escribo», desgrana Ruiz sobre una práctica que lleva realizando desde la más tierna infancia. «De pequeño quería pilotar aviones, así que a los ocho años escribí un cuento que iba sobre un piloto», relata, desvelando que esta vocación le ha acompañado siempre.

Reconoce ser consciente de que lo que está viviendo no es lo más normal para alguien de su edad, por eso le es más fácil encontrar un equilibrio entre la ambición y la serenidad. «Esto es solo el inicio y no sé hasta donde quiero llegar, pero escribo poesía en prosa y sé que en España es una disciplina que está muy machacada y en la que es complicado triunfar», advierte. Un incierto futuro en el que no jugará todas sus cartas, por eso también cuenta con otros objetivos: «Quiero estudiar el doble grado de periodismo y comunicación audiovisual para trabajar algún día en la televisión», desgrana.

Con su talento, desparpajo y madurez podrá ser lo que él quiera. Sus inquietudes no le convierten en un bicho raro entre sus amigos, ni el vivir en un barrio conflictivo como Las Remudas le ha traído problemas. Hasta el año pasado jugaba al fútbol, pero una rotura fibrilar le exigió un descanso y ahora se centra en su meta de sacar las notas necesarias para entrar en la carrera por la que suspira, y la de continuar con su incipiente camino como escritor. El futuro es suyo.