Tú en San Juan y yo en San Gregorio

08/12/2019

Los hermanos Benítez Verde han heredado el espíritu emprendedor de su padre, el propietario del desaparecido Muebles Mario, y ahora protagonizan exitosos caminos paralelos en el mundo de la hostelería en los dos principales barrios del municipio con el Casa Mario y la Tasca Flamboyán.

ronald ramírez alemán / telde

Muebles Mario era uno de los más destacados de los muchos establecimientos de enseres para el hogar que hasta hace no demasiado existían en Telde, y que provocaron que el municipio fuese conocido como la ciudad del mueble. Ubicado en la calle Jaime Balmes, en pleno pulmón de Los Llanos, Mario Benítez, su expropietario, lo regentaba con la ayuda de su hijo mayor y tocayo. Más a su aire iba Ayoze, 14 años menor, que aunque echaba una mano de forma esporádica en el negocio familiar, decidió salir del nido y hacer su vida en la península como buzo.

Pero el hijo prodigo volvería 10 años después. Antes, y con Muebles Mario todavía operativo, el mayor de los hermanos había decidido abrir la cafetería SB frente al paro en su primera incursión en solitario en el mundo empresarial. Dos años duró la aventura, pues buscando un emplazamiento mejor se trasladó a la plaza de San Gregorio, y en un minúsculo recinto monta el Ca Mario. La cosa funciona, por lo que vuelve a moverse buscando mantener una buena localización, pero con un espacio más grande para abarcar mayor terreno. «Mi mujer, que se había sacado varios cursos de cocina, terminó por convencerme», explica un hombre satisfecho por el resultado de su atrevimiento. Ahora ya no es Ca, sino Casa Mario el que, en el número 3 de la calle Cervantes aglutina comensales y elogios. 10 años lleva dando de comer en Los Llanos, tiempo en el ha ido poco a poco creciendo y ya son nueve las personas que trabajan en el restaurante. Un referente gastronómico en la zona gracias al buen producto y a que «la gente se siente como en casa», explica el propietario y artífice de este negocio para el que la suerte «no existe». «El secreto es la constancia y el esfuerzo», resume Mario Benítez.

Antes, su hermano pequeño había pasado del neopreno al delantal y contribuyó al éxito de Mario. Ayoze Benítez dejó su profesión de buzo en la península y se volvió a Telde para ayudar en un incipiente Casa Mario que empezaba a despuntar. «En realidad aún estoy de excedencia», puntualiza el protagonista de un cambio muy poco habitual pero del que, ahora viéndolo con perspectiva, no se arrepiente. «Estaba cansado de ir a restaurantes o bares y que me intentasen engañar con el producto», relata, convencido cada vez que salía con sus amigos a comer fuera de que él podría ofrecer un servicio mejor. Su entrenamiento e introducción en el mundo de la hostelería lo hizo en familia, y de su etapa con Mario sacó muchas ideas que le han llevado a triunfar también con su Tasca Flamboyán.

En febrero hará dos años desde que empezó su aventura empresarial pegado al Parque de San Juan, y cuando llevaba poco más de uno se decidió a dar el salto y mudarse a un local más grande para ampliar el negocio a pocos metros de distancia. Reconoce que no contaba con que le fuera ir todo tan bien: «Te podría decir que sí, que con esfuerzo y dedicación sabía que lograría esto, pero la verdad es que todo ha ido mucho más rápido de lo que esperaba», detalla el pequeño de los dos hermanos. Su apuesta fue decidida a pesar de que en los dos puntos donde instaló su tasca ningún negocio había triunfado, y los vecinos se lo advertían. «Al principio me decían que estaba loco por abrir algo en este sitio, porque los anteriores empresarios habían tenido que cerrar por la falta de clientes», recuerda. Pero a pesar de esa sincera pero desagradable bienvenida, Ayoze no perdió la ilusión.

Ahora, dentro de las paredes de uno de los tantos edificios históricos que salpican el barrio de San Juan, sorprende a su clientela con los platos que prepara con mimo Gloria Quiñonez, su arma secreta. El menú no es demasiado extenso, pero siempre se enriquece con platos fuera de carta que sirven como banco de pruebas. Los que más aceptación tienen terminan quedándose como fijos en su repertorio de exquisiteces. Ubicado en el número 4 de la calle Doctor Chil, los amantes de los congelados no podrán satisfacer sus gustos en una tasca donde la comida casera impera.

Los dos hermanos apuestan por las cosas bien hechas, manjares con la compañía de buena cerveza y buen vino. Con una carta algo más extensa en Casa Mario porque como dice el propio Ayoze «lo de él es un restaurante y lo mío es una tasca más pequeña e informal». Han encontrado la estabilidad y ni a corto ni a medio plazo contemplan la posibilidad de seguir ampliando el servicio porque priman «la calidad antes que la cantidad».

apuesta por telde. Ambos locales se encuentran en el pulmón de los dos principales barrios de la ciudad. Ni Mario ni Ayoze han dudado en apostar por Telde para crecer y dar rienda suelta a su espíritu emprendedor. Como hiciera su padre hace ya 53 años, ponen su granito de arena para potenciar la economía local, dando trabajo y ofreciendo un servicio muy valorado no solo por los teldenses, sino por gente de todos los puntos de la isla. Uno en San Gregorio, otro en San Juan, pero ambos unidos, además de por la sangre, por la buena comida.

Dos dedos de espuma.

En la pared del Casa Mario cuelga con lustre y dentro de un bonito marco un diploma que solo el talento ha hecho posible: el premio al mejor tirador de cerveza de Canarias. Se lo entregó Mahou en verano de 2018 al superar a los dos rivales tinerfeños que también fueron nominados por la empresa cervecera. «El secreto están en las marcas que deja la espuma en el vaso», explica Mario Benítez, orgulloso de una distinción que reconoce su habilidad con el grifo. Los dos dedos de espuma son innegociables para él.