«Él lo ve desde arriba y es feliz»

27/06/2018

73 años dando forma y vida al barro. La alfarería era la pasión de un maestro que nunca dejó de crear. Desde ayer, el centro que impulsó vuelve a ser un referente de la artesanía canaria

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El único centro alfarero de la isla que posee tres formas de cocción de cerámica a leña lleva su nombre. Una instalación en la que sus colegas, los artesanos de Telde y de toda Gran Canaria, podrán trabajar y formarse en la actividad a la que él dedicó toda su vida: la alfarería.

«En la artesanía, mi padre era el mejor», decía emocionado su hijo Isidoro. «Estoy seguro de que nos ve y allí arriba está sonriendo como él lo hacía, de oreja a oreja. Hoy, mi padre es feliz».

Y es que ayer se reinauguró el Centro Alfarero Maestro Justo Cubas. Ese espacio que él mismo impulsó hace muchos años, cuando se trasladó a Telde con su mujer y sus ocho hijos desde Lugarejo, en Artenara.

«Esto se hizo gracias a mi padre. Él venía aquí cuando no había hornos, sólo tenía un guisadero que utilizaba para trabajar la loza en bidones, como lo hacía en Lugarejo», recordó. «Pero él insistió y el alcalde de entonces le hizo casi y arregló este lugar».

Incluso le construyeron una habitación para que enseñara a sus alumnos allí mismo. «Pero apenas la utilizó. Decía que entraba aire y se le secaban las piezas, así que reunía a todos en una habitación de nuestra casa. Podían juntarse hasta 30 personas allí dentro», relató.

En el trabajo, era inagotable y así fue hasta su fallecimiento, en 2008, con 93 años. «Cuando le hirieron en una pierna en la Guerra Civil y volvió a casa con 20 años, ya no pudo trabajar y aprendió alfarería con La Cieguita, que vivía puerta con puerta con nosotros. Recuerdo que le decía: Justo, ven y ayúdame a tapar los agujeros. Así se formó».

Esos fueron sus comienzos y su pasión no decayó nunca. «Yo me enfadaba con él a veces, porque hacía piezas sin tino y luego me pedía ayuda. Y cuando le preguntaba, me decía: Me olvido, hijo, y las voy echando para otro lado para seguir», narró Isidoro. «Hoy tengo un museo en mi casa, de 140 piezas de todo aquello y eso sí que no lo toca nadie».

Formación. La alcaldesa de Telde, Carmen Hernández, y la consejera insular de Artesanía, Minerva Alonso, descubrieron la placa que da nombre al centro.

Arropadas por varios ediles de la corporación local y por familiares del homenajeado, ambas recalcaron la relevancia del centro para la conservación del acervo cultural grancanario.

«Hoy es un día de alegría para la alfarería, porque reinauguramos los tres hornos.», indicó Carmen Hernández. «Sólo nos queda agradecer al Cabildo la inversión de 50.000 euros y poner en valor nuestra artesanía y nuestra tradición alfarera en el municipio. Y, además, que podamos volver a tener un espacio como éste, para que se cocinen las piezas y, lo que es más importante, para que se formen quienes quieran conocer y aprender las técnicas de la alfarería».

Por su parte, Minerva Alonso recalcó que «ésta es una iniciativa que recibimos del Ayuntamiento y acogimos con mucho cariño, y de ahí que hoy tengamos no sólo los hornos en marcha, sino un espacio de encuentro, de participación y de formación del oficio tradicional. Estoy satisfecha, porque encontré con un espacio apocalíptico y ahora tenemos un espacio diáfano y digno de esta actividad tan noble que es la artesanía».

Alonso anunció que el centro tendrá un amplio contenido formativo. «Desde talleres para la ciudadanía en general que quiera acercarse a esta actividad hasta programas de formación permanente, para los alfareros que ya están en ejercicio».